Whitney se pone la peluca de los domingos

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… Y esta vez no se la ha puesto del revés. La mujer que pasó de ser la negra que más les gustaba a los blancos a una de las figuras más controvertidas y ridiculizadas de la industria vuelve hecha toda una marquesona en la portada de su próximo álbum, I look to you. El tono 80s del conjunto y los pendientes de Jem chica pop ya nos han conquistado.

 

El disco se lanza el 1 de septiembre y ayer se presentó a los medios británicos en Londres. Como todos sabéis, se trata de la culminación profesional de la batalla que Whitney ha librado contra you-know-what durante años en su vida personal. Y a juzgar por las imágenes, ella es la única estrella que sigue conservando la clase y elegancia de antaño. Algo que no deja de ser paradójico teniendo en cuenta que también es la única que se ha revolcado por la basura abiertamente y sin ningún tipo de remilgos. Si finalmente el comeback se produce y las ventas acompañan, sin duda estaremos hablando del regreso más espectacular de la historia del pop. Natalie Cole volvió a pesar de su afición a la cocaína, Mariah se había vuelto loca, Madonna se convirtió en una cerda y Cher consiguió superar el ostracismo musical y las teletiendas a las que había quedado relegada. Pero Whitney ha tenido todos esos dramas y uno más: un marido que la dejó hecha unos zorros.

En este caso la música sí será a clave del comeback. I didn’t know my own strength, tema que se filtró hace unas semanas (y queno tenemos porque Sony music ha barrido TODOS los archivos existentes precisamente hoy, junto con los de Like I never left, el dúo con Akon que se filtró hace un año), tiene tantas buenas intenciones como pocas posibilidades de triunfar. Se trata de una balada clásica, que sin duda habría sido #10 en billboard en 1996, pero que está pasada de moda desde el primer estribillo.

Whitney necesita un hit mucho más incontestable para su regreso, pero a la vez revalidar el título de diva clásica y no dejarse llevar por modas (afortunadamente, Whitney lleva tantos años sin grabar que dudamos que sepa lo que es el autotune). Colaboraciones como las de Ryan Tedder (Bleeding love, Halo), Will.i.am (Black Eyed Peas), Alicia Keys, Ne-yo o R. Kelly conformarán un disco que aparentemente seguirá una vertiente clásica (gritona) y otra r&b (barriobajera). Hasta entonces la campaña de promoción se encargará de dejar claro que Whitney es una mujer nueva, combinando la imagen de pena con la de estrella indestructible.

 

Destruida sí que llego a estar, no nos engañemos, pero no hay nada que nos guste más que una diva arrepentida, duchada y con la peluca adecuada. Si las estrellas están para adorarlas y después regodearnos en su arrastre por el fango, Whitney Houston es sin duda la mayor oportunidad que el público tendrá para poner en práctica la infalible hipocresía de la que el pop tan a menudo se nutre.

Teóricamente Whitney debería volver a lo más alto. Lo que suceda después es otra historia.

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