Archivo para fracaso

Y la nueva víctima de Timbaland es… Katy Perry

Posted in Divas with tags , , , , , , , , on 19 enero 2010 by vescomoeresunazorra

 

Hubo un tiempo en el que colaborar con Timbaland era como escalar el Everest y mear para abajo. Corría el año 2006 y todos los temazos del momento tenían los tres cuellos de Timbo detrás. Era la segunda vez que el tipo reinventaba el pop, tras habernos dejado muertos en sus colaboraciones con Aaliyah (la broma no es a propósito), y ese pedazo de obra maestra que es Future Sex/Love Sounds provocó un inmediato what-the-fuck que en dos canciones se convirtió en “cómo demonios he vivido creyendo ser feliz antes de escuchar esto”. El manejo de los beats y la precisión de los arregos no se parecían a nada que hubiésemos escuchado antes, dando lugar al género “música que te la pone dura”. Si bien es cierto que la producción vocal se la pasaba por el forro (lo cual es una putada para alguien tan limitado como Justin Timberlake), Timbaland tenía muy claro que la estrella era él, y su increíble sonido era lo que todo el mundo había venido a escuchar. Nelly Furtado pasaba por allí y le tocó la lotería en forma de temazos que ella supo rentabilizar sofisticando su imagen y renegando total de su pasado perroflauta.

La pobre Madonna fue la pringada que salió hecha unos zorros de toda esta moda, pero Timbaland había tenido tantos hits en un año que ni gastarle semejante broma de mal gusto a la reina del pop iba a detenerle. Shock Value fue la confirmación de que a) el ego de Timbaland no podía soportar trabajar en discos que no llevaran su nombre y b) no nos íbamos a quitar a la payasa de Keri Hilson de encima jamás. Tres trallazos increíbles (The way I are, Give it to me y Apologize, a la cual le sobraban 2 minutos pero era una pocholada) confirmaron que el sonido de Timbaland era tan espectacular que podría coger una gallina, producirle una base, autotunear su voz y conseguir un #1 con ella.

Timbaland era el puto amo, sin más, nada parecía detenerle… hasta ahora. Por fin se ha lanzado Shock Value II tras muchos rumores de colaboraciones de estrellas de verdad (Gwen Stefani, Madonna, Christina Aguilera) nunca confirmadas, y al final la participación más lujosa del proyecto es la de Miley Cyrus. Shock Value II es un disco simple y llanamente aburrido, un bucle de sonidos mil veces oídos, sin la más mínima evolución respecto a aquellos hits de 2006. Repetir fórmulas no esta tan mal (¿verdad Lady Gaga?), pero es que encima las nuevas canciones de Timbaland carecen de la potencia de las anteriores, y son como las hermanas feas y recién levantadas de aquellas.

Solo hay un verdadero temazo en todo el disco: Carry out, featuring Justin Timberlake. Porque a Justin no le iba a endosar una mierdaca como a los demás, y le ha dado una canción con mucho rollo, de las de contonearse elegantemente antes de que se te hagan círculos en los sobacos de la camisa, en la que Justin nos cuenta lo bien que folla. Nunca lo dudamos. La frase “do you like well done cause I do it well” nos conquistó de inmediato, al proponer por primera vez la metáfora filete-polvete que a partir de ahora será nuestra ley.

El resto, como decimos, es absolutamente olvidable. Hoy en día colaborar con Timbaland ya no es una suerte sino una putada absoluta, y ahora el marrón le ha caído a Katy Perry.

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Mariah Carey: no se ríen contigo, se ríen de ti

Posted in Divas, Payasas with tags , , , , , , , , , , , on 9 diciembre 2009 by vescomoeresunazorra

 

La artista favorita para el Zorra Award en la categoría de “Retírate ya, mamarracha” acaba de lanzar su último video sin que nadie se dé cuenta (como todo lo que hace últimamente), y se ha puesto muy seria para que comprendamos que es un single muy dramático y muy de llorar a solas (y en ropa interior sexy). El problema es que la cabra tira al monte y la cachonda de Mariah se ha enfundado en un trikini espantoso super adecuado para estas fechas que no puede hacerle más cuerpo de mula. Todos nos deleitamos horrorizamos cuando vimos aquellas imágenes del rodaje que más que un videoclip parecían de un día en la playa poniéndose ciega de alitas de pollo, pero también supimos que la informática haría maravillas con esas lorzas tan malrolleras. Lo cierto es que el resultado no es tan agresivo, y el cuerpo de Mariah aparece tan espantoso como en la realidad.

El color está saturadísimo, la historia es inexistente y las pestañas postizas hacen imposible que Mariah abra los ojos. No le vendría mal abrirlos un poco y darse cuenta que con esa actitud de quinceañera en apuros no va a llegar a ningún lado, aunque la canción sea una de las mejores de su disco. Los pendientes de aro hace mucho que no se llevan a la playa pero ella no entiende de modas ni de tabúes. Al menos Ana Obregón (quien guarda muchos paralelismos con Mariah, las cosas como son) metía tripa hasta ponerse azul cuando posaba en la playa. Mariah en cambio se relaja y deja ver que el 2×1 en el dunkin’ donuts es lo peor que le ha pasado a su carrera. Al menos aquí se quita los taconazos para andar por la arena, porque conociéndola seguro que duerme con ellos.

Este video tiene un problema de concepto y de lógica. Vale que la carrera de Mariah no es ejemplo de cordura y sensatez, ¿pero en qué momento se le ocurrió que cuando un tío te deja lo único que te apetece es irte a la playa con el trikini más feo de tu armario? Con esas tetas tan caídas jamás volverá contigo, y si alguien te ve lo único que pensará es que estás loca de atar porque estamos en DICIEMBRE. Claro que si empezamos a hablar del tema Mariah-locura no podríamos parar en dos semanas.

Pero atención a la compleja y sofisticada teoría que hemos desarrollado: en My all (video que Hate u claramente homenajea evidenciando que la dieta de Mariah es una cadena de equivocaciones) a Mariah también la dejaban y lo que hacía era tumbarse en una barca puesta del revés. Eso tiene tan poco sentido como el argumento (“argumento”) de Hate u, pero bien que nos lo creímos todos e intentamos hacerlo con las colchonetas de playa aquel verano. ¿Qué ha sucedido desde entonces? ¿Acaso Mariah ha perdido su credibilidad?

Esto último es una pregunta retórica, POR SUPUESTO que ha perdido toda su credibilidad.

La carrera de Mariah es más que analizable, porque poco a poco ella misma va cavándose un foso (que posteriormente llenará de champán y diamantes) en el que enterrar su imagen pública y su prestigio artístico, porque lo tuvo. La libertad del artista nunca puede significar convertirse en semejante parodia de sí misma y caer en el ridículo de evidenciar lo tonta que eres en realidad. Su último disco se está descalabrando dramáticamente en todas las listas del mundo, a pesar de su inesperada calidad, por culpa de los dos engendros que decidió lanzar como singles. Al fin y al cabo cada uno tiene lo que se merece.

Algún día escribiremos ese artículo sobre por qué Mariah se toma todas las sugerencias de sus colegas, como la típica amiga un poco retrasada a la que nos encanta retar en las fiestas. ¿A que no te atreves a beberte todo este mini de birra?, ¿a que no te atreves a sacarte una teta? ¿a que no te atreves a poner youtube en una canción? XDDDD me meo contigo tía.

Mariah hace todo, todo lo que le sugieren, y así le va. Ese artículo podría llamarse “Mariah, ¿en qué estabas pensando?”. Pero he ahí la palabra clave: pensando.

The element of freedom podría ser el disco del año (pero no)

Posted in Divas with tags , , , , , , , on 5 diciembre 2009 by vescomoeresunazorra

 

Alicia Keys está un poco en tierra de nadie. Sabe tocar instrumentos, y no tiene ni idea de bailar, lo cual le obliga a ser una cantante seria, asidua a los antros de mala muerte y al whiskey doble sin hielo. El problema es que nadie sabe por qué pero discos a mansalva, y se codea en las listas con todo tipo de guarras que no sabrían deletrear su propio nombre. Además de eso, Alicia tiene una tendencia espantosa a ser una hortera sin principios estéticos, lo cual también le empareja con las divas de extrarradio. Todo esto hace que Alicia no pueda ser todo lo libre que nos gustaría a la hora de hacer discos porque está obsesionada con lanzar una canción sobre amor que mueve montañas a mediados de diciembre. Pero a la vez hay algo (su graduado escolar) que le aleja del pop-r&b más descarado y sin escrúpulos.

En este disco, esta dualidad sale a relucir más que nunca, ya que Alicia quiere ser guay, melódica y elegante pero también necesita que Oprah recomiende el álbum entre sus compras de Navidad. Al final ella acaba mareada y nosotros también, y aunque haya momentos (aislados) realmente fantásticos, ninguna canción consigue conciliar la comercialidad y la dignidad personal. Es una pena. Alguien debería decirle que la única forma de alcanzar una voz reconocible es evitando a toda costa el middle range, porque es suyo es aburrido y sin personalidad. Alicia tiene que ponerse melosa o arrabalera para conquistarnos, y este es su disco más mecánico vocalmente. Todo muy solvente, pero sin alma.

 

The element of freedom (intro)

¿Una introducción hablada? Ni que fueras filósofa, guapa. Probablemente lo 13 segundos más pedantes e innecesarios de la historia del r&b. No hay piano, ni gemidos: desde luego algo anda mal desde el principio en este disco. Por supuesto, el mensaje es “este es mi disco más personal, los anteriores son una mierda”, tan típico de los concursantes de Operación triunfo. Te equivocas Alicia, pero es que si no te das importancia a ti misma no te quedas agusto nena.

 

Love is blind

Esta es la canción que Lauryn Hill grabaría si pudiera levantarse de la cama después de tanto porro: letra mínima, ritmo perroflautero y actitud de “ya, yo también sé que soy cojonuda”. Aún no tenemos claro que sea Alicia la que canta, porque su voz está irreconocible, y hay que valorar mucho que siga retocándola digitalmente explorando con ella, porque al carecer de la potencia de otras, su mayor baza es la expresividad, que tantas veces perderá a lo largo de este disco. Tiene un rollo atmosférico muy guay, y es de las mejores del disco, o al menos de las que más se puede extraer el talento de Alicia. Esta intensidad no volverá a repetirse en todo el disco.

8/10

 

Doesn’t mean anything

Es el tipo de canción que Alicia compone mientras se pinta las uñas. Ya comentamos nuestra opinión, y sigue siendo la misma, solo que no hemos vuelto a escuchar la canción desde entonces. El mundo del pop va muy rápido, y un tema tan predecible como este no puede aguantar el tipo. Pertenece a un sonido que Alicia ya ha hecho característico pero del que no puede (ni quiere) salir. La próxima vez que haga un puente con melodía ascendente le mandaremos una cabeza de caballo a su dormitorio. Pasa página, Alicia.

7/10

 

Try sleeping with a broken heart

Este acertado segundo primer tercer buzz single (todo depende de si tiene éxito o no) se beneficia de una letra menos facilona de lo que cabría espera de Alicia, al haber descubierto lo útiles que son las metáforas y no poder parar de utilizarlas. El sonido 100% sintetizador (todos sabemos a estas alturas que lo que parece un piano es en realidad un teclado) sí funciona en este tema, al conseguir ese rollo de “canción de amor para gente muy guapa que van vestidos de indies”. Tampoco es que una batería de verdad le hubiera venido mal al tema, pero esta vez lo pasamos por alto. Lo que no consentimos es que haya hecho una coreografía, porque para eso hay que saber andar con tacones primero. De nuevo Alicia lo quiere todo y se queda con poco o nada (como la repercusión de este single, porque dios da a cada uno lo que se merece).

9’5/10

 

Wait til you see my smile

Esta canción no puede ser más reencuentro en el aeropuerto. Alicia es muy buena poniendo títulos, las cosas como son. Y le gustan tanto que los repite 6 veces en el estribillo. El sonido recuerda mucho a los primeros 90, cuando aquellos midis de cuerdas eran la vanguardia más transgresora. Hoy en día provocan un poco de vergüenza, por mucho que el efecto sea premeditado, y sobre todo viniendo de la responsable de algo tan elegantón como You don’t know my name.

7/10

 

That’s how strong my love is

Baladita tierna y ochentera (ya no lo decimos más porque todo el disco tiene sonido retro, dios, es horrible que los 90 sean retro, ¿cuándo demonios sucedió esto?). Recuerda a joyas del género balada-de-playa-a-cámara-lenta como Nothing’s gonna change my love for you o Right here waiting. Las primeras influencias de Alicia fueron Prince y Barry White, ahora opta por inspirarse en Glenn Medeiros. El tiempo no pasa en balde, y a Alicia la está dejando completamente loca. La melodía tiene potencial, aunque se ahoga en una base que parece sacada el peor disco de Enya. Le habría ido mucho mejor con una instrumentación (palabra que en este disco no existe) más intimista. Esto también se podría decir de TODAS las canciones, aunque igual lo repetimos un par de veces, de la rabia que nos da.

7’5/10

 

Unthinkable (I’m ready)

El pre-estribillo es TAN bueno, tan sensual y melancólico que Alicia dice “you’re ready?” antes de empezar. Ella es consciente de que la estrofa es menor, y la puso porque se le acababa el plazo para entregar la canción, de hecho probablemente sea un plagio de alguna canción de Song in A minor. Este tema consigue perfectamente captar el momento de “sé que mañana me voy a arrepentir de esto, pero ya me he quitado las bragas”, y la melodía no permite que la base synth le coma terreno. Los segundos finales dejan adivinar que la canción podría durar durante horas y seguir seduciéndonos. Buenísimo.

9/10

 

Love is my disease

Pero  Unthinkable no podía durar más porque a Alicia ya le estaban entrando ganas de tomarse un vaso de aguardiente y empezar a cantar con las entrañas en lugar de con la garganta. Cada linea de esta canción tiene el soul y la sensibilidad que cabría esperar de ella, porque para berrear también hay que tener clase, y Alicia es capaz de romper la voz como si le fuera la vida en ello. Se acabó la voz de “mi novio me ha dejado, y me paseo por la ciudad comiendo un gofre” y empieza la de “los servicios sociales me han quitado a mis hijos y solo me queda una uñita de crack”. Espectacular interpretación vocal y frustrante prueba de hasta dónde podría haber llegado este disco con un año más de elaboración (y algún músico en el estudio de grabación). Aquí se oye hasta el rozar de las baquetas de la batería, y convierte al resto del disco en una mala remezcla del talento de Miss Keys. El final (muy Purple rain pero acortado por razones de presupuesto) es para escucharlo a oscuras.

10/10

 

Like the sea

Parece que el orden está puesto a propósito. La voz ya está caliente y empieza a importarle nada si afina o no, que es cuando sale la mejor Alicia. La canción es algo olvidable, pero tiene un beat muy resultón, de los más intensos del disco. Recuerda mucho a todo lo que se está haciendo en el r&b adulto actual, en el que la elegancia es la máxima prioridad, pero ante todo hay que SUFRIR para llevar la canción a buen puerto. Alicia pone los ad-libs a menor volumen que el de sus coristas, lo cual hace que todo parezca un polvo mal echado pero con buenas intenciones.

6’5/10

 

Put it in a love song (feat Beyoncé)

Justo debajo de este artículo está la review que hicimos en medio del alborozo por la existencia de una nueva canción de Beyoncé en el mundo. Desde entonces hay una teoría nueva que se nos ha ocurrido. Swizz beats (productor de la canción) es el novio de Alicia, ¿no? Pues quizá haya habido un poco de “cariño, ¿por qué no te arreglas más, como tu amiga?”, del típico novio que en realidad quiere tirarse a la otra pero que tiene que conformarse con lo que hay. Swizz (no es su nombre de pila pero da igual) ha intentado por todos los medios convertir a su novia en Beyoncé, y si con un poco de suerte hay video por fin podrá ponerse cachondo con la idea de que Alicia se ponga la ropa de Sasha. Solo esto explica que esta canción sea 100% Sasha, tan poco Alicia, apareciendo como un elefante en una cacharrería a la mitad del disco. Si a eso le sumamos que Beyoncé es una depredadora que JAMÁS permitiría que nadie quedase por encima de ella en un featuring, Put it in a love song podría prescindir de Alicia (y probablemente lo haga en futuras reediciones) y nadie se daría cuenta. Claro que la canción no pude darnos más vida y más ganas de salir de fiesta, justo cuando las 9 canciones previas nos habían convencido de quedarnos en casa con una manta de cuadros viendo Lost in translation.

8’5/10

 

This bed

Esta canción es Janet total. Habrá que ver cómo la resuelve Alicia en directo, teniendo en cuenta que lo más atrevido que hace es tocar el piano de pie y dejarse el afro sin alisar. Así que lo mejor será que nunca la cante, porque es bastante aburrida y la base (un poco Nelly Furtado) deja de sorprender a los 20 segundos. Además, el falsete de Alicia carece de la precisión de otras cantantes (de la mayoría, de hecho). Un filler que encontrará su hogar en la papelera de reciclaje.

3/10

 

Distance and time

Un melodía preciosa y mil veces oída con una letra que no puede acumular más tópicos. Claro que cuando una duerme sola y tiene ganas de fornidez no hay lugar para ponerse ingeniosa. Alicia recupera su tono de voz relajado y susurrado y todo sale como queremos. Hasta hay un sample de Like you’ll never see me again, su mejor canción, y los auto-homenajes siempre son un acierto. Lo malo es que en este caso quedan evidenciadas las carencias de este disco tema, al hacernos recordar la grandiosidad de aquel.

7/10

 

How it feels to fly

El disco cierra con acordes setenteros arruinados por un midi inaceptable. Tiene la intención de resumir el disco y lo consigue: melodías predecibles aunque efectivas, letras melancólicas pero esperanzadoras y mucho potencial, enterrado por una producción desganada, automatizada y sin alma. Alguien del talento de Alicia está OBLIGADA a ofrecer un sonido orgánico, real, sucio, y no lanzar algo lleno de ritmos secos, monótonos y sin matices que acaban por ahogar un proyecto que quizá tuvo personalidad en sus primeros pasos (vamos, en la cabeza de Alicia). Ni el coro y piano finales arreglan esta canción, tan bonita como fallida.

6’5/10

 

Empire state of mind Part II

Incluir esta canción es todo un ejercicio de desesperación para aprovecharse del éxito del single con Jay Z. Ya dijimos que aunque odiamos el rap, nos quedamos con el tema original, que destila autenticidad (algo que no le habría venido nada mal a Alicia para este disco) y emoción, ganas de abrazarse y de querer a Jay-Z que por supuesto enseguida se nos pasan. Lo mejor de la canción es el estribillo, así que creo que está claro cuántas veces la hemos escuchado desde que se filtró.

6/10

En definitiva, un disco que por supuesto es bueno, pero que está constantemente a punto de ser brillante, consiguiéndolo pocas veces. Es fantástico que tenga una temática cohesionada (melancolía romántica) y que las melodías acompañen, pero eso sirve de muy poco si se insiste en suprimir el soul de las canciones con ese sonido retro que Alicia confunde con la producción simplona y vulgarzota. Se puede escuchar la falta de elaboración y de pasión, y podríamos perdonar que las canciones fueran tan predecibles (sorpresa cero) y tan poco intrincadas si al menos estuvieran estuvieran envueltas en una banda y hubiera un poquito de vientos, de guitarras y de autenticidad.

Las canciones se alargan sin sentido porque no añaden arreglos, sino que se limitan a extender la base un minuto más para parecer más profundas. Si aparece algún matiz novedoso, lo hace tímidamente, y el beat no nos dejará apreciarlo realmente. Tras escuchar The element of freedom hay que volver a los brazos de Maxwell, que ha demostrado cómo se puede hacer un disco elegante, sofisticado y cargado de emociones con mucha paciencia y sobre todo una banda de verdad.

Alicia está a tiempo de aprender esa lección durante su gira (si es que la llaman de algún sitio), porque se lo habrá pasado muy bien dándole a los botoncitos, pero nosotros olvidaremos el disco más antes que después, y la próxima vez no habrá Sasha que salve las pérdidas económicas. No estaría mal preocuparse un poco más por la pérdida de talento.

Rated R: ni una nota en su sitio, pero qué más da

Posted in Divas, Payasas with tags , , , , , , , on 15 noviembre 2009 by vescomoeresunazorra

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Escucha Rated R

 

Ante una propuesta tan desconcertante como la de Rated R (tres singles, estilismos infernales, dramatismo de callejón) es fácil olvidarse de algo que hay que tener muy claro: Rihanna vale tanto como su último single. Canta realmente mal, no sabe bailar y no es particulamente carismática ni inteligente. ¿Por qué demonios ha alcanzado semejante estatus de estrella? Muy simple, aparte de estar buena, Rihanna ha tenido la suerte de que le hayan regalado absolutos TEMAZOS, y ella ha sabido disimular que habrían sidos hits mundiales independientemente de quien los cantara.

Dicho esto, es injusto condenarla a ella si fracasa, del mismo modo que en ningún momento se mereció la adoración que recibió cuando le iba bien, pues su implicación en sus proyectos es nula. A pesar de eso, hay que escuchar Rated R como lo que es: un conjunto de canciones inofensivas interpretadas por la marioneta más lujosa del momento.

 

 

Mad house. Nada como una intro para entonar al personal. Además así parece que el disco tiene cohesión e intenciones. “Come on in”, Rihanna se hace responsable de un proyecto que no le pertenece. Allá ella.

6/10

Wait your turn. Empezar con una basura r&b es muy mala idea si espera que alguien le haga caso en Europa, sobre todo teniendo en cuenta que la melodía del estribillo es hasta bonita. Pero la producción convierte el tema en una mierda urbana mil veces oída. “I’m such a fucking lady”, asegura ella. Muy bien, pero las señoritas no dicen tacos (ni se visten como putas).

2/10

Hard. El temazo del disco, a pesar de que el rap dura media canción. Todo el mundo sabe que si sampleas a Michael Jackson (en este caso Can you feel it) nada puede salir mal. Vocalmente es un espanto, pero el ritmo es irresistible y es imposible no levantar los brazos, lo cual por supuesto es más que suficiente para amarla. Aprovecharemos el trozo del rap para ir a la barra.

8/10

Stupid in love. Otra canción buena, y esto sí que no nos lo esperábamos. El rollo old school le queda a su voz como a un cura dos pistolas, pero la base tiene chasquidos de dedos, CHASQUIDOS DE DEDOS. Así que ya estamos vendidos. La mente y el talento que está detrás de esta canción es el gran Ne-Yo, y Rihanna se limita a cantar como él, seguramente porque él le pasó una demo y ella debe creer que “arreglo vocal” es lo que te hace el dentista. Atención a los momentos en los que Ri transmite emociones (!), es como ver a un hijo bakala ir a la universidad. No obstante, esperemos que alguien con talento grabe la canción porque tiene mucho potencial. Vamos, que alguien filtre la demo de Ne-Yo si es tan amable.

9/10

Rockstar. Primera canción insoportable del disco, todo vuelve a la normalidad. Es bastante cutre cuando las chochi-divas de segunda van de estrellas del rock, lo cual para ellas significa ponerse una cazadora de cuero y decir tacos. Pues muy bien. No tiene sentido que la guitarra esté presente durante toda la canción cual altavoz lleno de mierda y que la base sea tan floja y tan r&b. “Asegúrate de cachearme bien, y no olvides mirar en mis medias y en mi sujetador”. Rihanna es una chica sutil y está orgullosa de ello.

1/10

Russian roulette. Fracasado single del que ya hablamos en su momento. Una buena elección a pesar de todo, es una canción con matices y que no se agota. Quizá un remix machacón no le vendría mal, y las mamarrachas de todo el mundo se quedarían contentas.

9/10

Fire bomb. Una sorpresa en forma de balada pop, tan predecible y tópica como os podáis imaginar. Es decir, que nos encanta. Tiene hasta efectos sonoros en plan fuego, porque ella está que arde. METÁFORA.

8/10

Rude boy. Es más o menos lo que haría Lady Gaga si en vez de estrella fuera peluquera. Tiene su gracia pero le falta todo lo demás. Repite tanto las palabras que es imposible seguir la letra, que intuimos fascinante. “Take it take it, baby baby, take it take it, love me love me”. No entendemos su existencia.

1/10

Photographs. Clarísimo descarte de The E.N.D. y rumoreado próximo single. Will.i.am. es fantástico, lo suficiente como para que dé igual la putita que elija para grabar sus temas. Es agradable de escuchar, y Rihanna no da tanto asco como Fergie.

6/10

G4L. Cuando el título de la canción ya tiene faltas de ortografía no habría ni que darle una oportunidad. Esta basura da lo que promete, ni 50 Cent se prestaría a grabar esta chorrada. Realmente molesta. Es increíble que la letra no diga absolutamente NADA. Ha debido escribirla ella.

1/10

Te amo. Normalmente cuando las estrellas se ponen latinorras da mucha vergüenza ajena, pero esta canción comparte podio con La isla bonita en el premio “canciones que justifican la existencia del español”. El sonido no es tan Azúcar Moreno como cabría esperar, es muy melancolía de discoteca, muy “sí, estoy triste pero no dejaré de bailar como una guarra”. Realmente bonita, si alguna vez os dejan tiradas en Acapulco, no os agobéis, porque ya tenemos banda sonora para la ocasión y por tanto todo saldrá bien.

9/10

Cold case love. Rihanna intenta cantar de verdad, y digamos que el resultado no es insoportable. Pero tampoco bueno. Hay un violín, un piano y, oh dios, ¡hay subidón final! Si seguís despiertos para entonces viviréis uno de los mejores momentos musicales del disco. Vocalmente, Rihanna parece no enterarse de que es el momento de cantar una octava más alta. Ella a lo suyo, probablemente depilándose las piernas mientras graba. Una pena, porque la producción es impecable.

6/10

The last song. Momento introspectivo, emocionante, climático, teatral… que suena a banda sonora de Hilary Duff. Las estrofas son fantásticas y no podemos esperar a conseguir la versión instrumental, sin graznidos de por medio. El punteo de guitarra es puro Melrose Place. Cómo sabe conquistarnos la cabrona.

7/10

 

En definitiva, un disco bastante bueno y sorprendentemente elegante (tras borrar las cuatro mamarrachadas de iletrada). La producción es fantástica y el tono es muy meláncolico. La misma melancolía que se nos queda a nosotros al pensar lo grande que podría haber sido de caer en manos de Beyoncé alguien que sepa cantar. Pero la realidad es así de puta, y nos toca aguantarnos. Al fin y al cabo en la discoteca no se la oirá a ella, lo cual por cierto es la única explicación de su éxito.

Rihanna quiere volver a ser camarera

Posted in Divas, Payasas with tags , , , , , , , on 2 noviembre 2009 by chatarrera

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Escucha Wait Your Turn

Patetismo. Desvergüenza. Traición. Papelera de reciclaje. Descarte. Mojón en Cuenca. Tedio. Fracaso. Muerte. INEM…DECEPCIÓN. Es lo que hemos sentido tras tener que soportar durante 3 minutos (mientras queríamos que se terminase semejante suplicio para ponernos Bad Romance) el nuevo single (el segundo ya…el segundo!!! y cada vez va a peor) de la ex-camarera de Barbados.

Wait Your Turn comienza con la típica retahíla de soniditos Casio entremezclados sin ningún tipo de propósito y que tanta tendencia están marcando actualmente. Dicho esto, hacemos un llamamiento a todos los productores musicales que están en auge hoy en día (The-Dream, escucha): cielos, ya empiezan a cansarnos las mismas sirenas de ambulancia una y otra vez, más que nada porque de vez en cuando no está mal meter una trompetilla, un dulcimer o un corno inglés como acompañamiento instrumental y dejarse de órganos de segunda mano. Prostitución musical NO.

Aun así, si la canción fuese buena, podríamos perdonar el arreglito de marras, pero no: el tema en cuestión es horroroso, vulgar, el estribillo lo habremos escuchado en otros 1500 millones de canciones más y, sin ser del todo malo, está tan manido que lo único que nos provoca es aburrimiento y desazón. Esos sentimientos que surgen cuando el POP deja de ser POP para ser HILO MUSICAL DEL ZARA.

¿Dónde está la negra sin talento a la que le moldearon temazos tan apabullantes como Umbrella o Don’t Stop The Music? ¿Acabará vendiendo kleenex en cualquier semáforo de Sunset Boulevard como Ashanti o Lumidee? Creemos que sí… porque a toda zorrilla le llega su hora. Y Rihanna ya no da para más.

Lo sentimos RiRi. Nadie más que nosotros deseaba un MONSTER HIT para amenizar esas noches de desenfreno, sudor y tequilas derramados en el Cheetah’s. No obstante, tenemos Bad Romance (cuyo video se estrena el jueves). Y con eso el invierno ya lo tenemos cubierto.

NEXT!

(En caso de que os importe) Aqua siguen vivos

Posted in Payasas with tags , , , , , , , , , , , , on 25 octubre 2009 by vescomoeresunazorra

Y además quieren que la prensa diga cosas como “han madurado” o “su sonido ha evolucionado”, y obvie que son unos perdedores. Lo cierto es que su nuevo single, My mamma said, no tiene nada que ver con el pop tan chorra que les caracteriza. En el proceso, han decidido dejarse crecer su color de pelo natural (aunque está claro que Lene ni se acuerda de cómo es), y se han puesto muy serios, muy cantautor protesta.

El rollo sigue siendo electrónico, y si bien la canción no está nada mal, palidece ante joyas que marcaron un antes y un después en el curso de la humanidad como Barbie girl o Dr. Jones. Suponemos que el video se lo ha dirigido algún nórdico que sigue quedando con sus colegas para ver Matrix todos los findes, pero la cosa se ha quedado en un La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina en plan saldo. Todo en blanco o en negro, plato único de carpaccio, caras muy serias, y demasiadas arrugas alejan este tema de la colorida estupidez de antaño. Si acaso, este single contribuirá a perpetuar el comeback más ridículo (e innecesario) de todos los tiempos, solo por detrás del de New kids on the block y el de Ella baila sola.

Es preciso repasar los highlights:

– Inicio: resulta que todos los integrantes tenían el pelo del mismo color. Pues vaya. Las únicas rubias son las asistentas, que se lo están pasando de puta madre, probablemente pensado por qué no las cogerían para el video de Cartoon heroes en vez de este. No estaría de más que se pusieran a barrer, la verdad.

– 0:33. Plano secuencia de cucaracha varada. Como si la voz de Lene no fuera suficientemente desagradable.

– o:50. Plano de Labuat.

– 1:18. El calvo no sabía cantar en 1997, por alguna razón él cree que ahora sí.

– 1:26. ¿Quién se arregla tanto si lo que se va a beber es un vaso de leche?

– 1:33. Cara de interesante, el discurso del calvo debe ser conmovedor.

-1:57. “Soy fan de Evanescence”.

– 2:16. En serio, ¿qué sentido tenía contratar a dos doncellas para este menú?

– 2:27. Aqua creen que Matrix aún es tendencia.

-2:30. ¡Era un huevo negro!

– 2:50. El calvo sigue siendo el miembro más gordo del grupo. Con diferencia.

– 2:59. “Soy fan de Within Temptation”.

– 3:01. Plano de Nelly Furtado.

– 3:09. Ser un one-hit-wonder hace que pases mucha hambre.

– 3:30. “Qué harta estoy de verles la cara a estos otra vez. Yo me merecía una carrera en solitario”.

FIN.

Rihanna se hace mayor

Posted in Divas, Payasas with tags , , , , , on 20 octubre 2009 by vescomoeresunazorra

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Escucha Russian Roulette

Hoy no ha sucedido nada más en el mundo. Y si ha pasado algo no nos importa. La protagonista de la mayor subida y bajada a los infiernos (en cuestión de semanas) ha vuelto con el adelanto de su nuevo disco, Rated R (damos gracias a Dios que se haya dado cuenta de que no se puede seguir yendo de iletrada con títulos como The Wait Is Ova). Después de tres monster hits mundiales Rihanna debería ser consciente de la enorme presión que hay sobre ella, si es que es consciente de algo (de momento está claro que se maquilló durante un apagón). Por eso precisamente sorprende que haya optado por el camino “difícil” y no haya lanzado un smash rompepistas. En cuanto se supo que Ne-Yo estaba detras del tema algo murió dentro de todos nosotros.

Pero lo importante es saber si Russian Roulette es una buena canción o no. De momento tiene dos puntos a su favor: la producción es muy elaborada y la letra construye una historia, una escena. Eso se debe a que Ne-Yo (a diferecia de la propia Rihanna) sabe escribir, y como tiene tantos talentos (algo que se rumorea mucho por las saunas de Greenwich Village), además produce con buen gusto. La guitarra ochentera y el fantástico pero demasiado secundario piano contribuyen a crear un sonido sólido, un tono romántico-apocalíptico realmente sugerente. No hay onomatopeyas, ni frases inconexas ni cambios absurdos de persona o número, lo cual es super vanguardista en los tiempos que corren. Russian Roulette es una canción con atmósfera.

Y esa es la sorpresa número 1. La segunda es que Rihanna defiende el tema con solvencia. Sin perder su voz de chocho, la cajera más famosa de Barbados consigue expresar emociones. Y eso sí que no nos lo esperábamos. Ahora todo el mundo vendrá con el rollo de que ha madurado y tal, pero eso nos da igual, la clave es que dentro de sus enormes limitaciones Rihanna canta con toda la sensibilidad que es capaz de manipular digitalmente transmitir.

Lo más seductor del tema es sin duda que es puro drama, pero no del de power-ballad en el que Leona Lewis está tan estancada, sino del turbio, del de “te pego un tiro para que te calles”. Delicioso. Que haya regresado con algo pop siempre es de alabar, y no reconocer la calidad del tema sería absurdo (tanto como no ver el plagio a EMILIA, que hay que ser perdedora para copiar a semejante pánfila). Es muy posible que la horda de cocainómanas para las que Disturbia significó la vida entera den la espalda a Rihanna, pero quizá hay que reconocer que este single consigue fracasar sorprender con un rollo tan intenso. Por supuesto el mérito de eso es exclusivamente de Ne-Yo.

El resultado es un single que fracasará comercialmente, pero que por otra parte crea un nuevo interés hacia el proyecto. Afortunadamente el artwork no nos hace olvidar que Rihanna es una absoluta payasa, porque la cabra siempre tira al monte y ella ve un dorado y se vuelve loca.

Al fin y al cabo nada como pagar un pastón para que alguien te haga una canción que no te mereces. Nunca fue tan cierto esto de que la clase no se gana con el dinero, pero en este caso nos resulta más que suficiente.

 

Te gustará si… te has planteado alguna vez matar a tu ex-novio. Si efectivamente lo hiciste, no te juzgamos, y nos alegramos de que haya wi-fi en la cárcel. Seguro que se lo merecía.