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En busca de la mejor canción de Mariah Carey

Posted in Divas with tags , , , , , , , , on 19 marzo 2010 by vescomoeresunazorra

Ahora que Mariah vuelve a ser famosa por dejarse crecer el bigote en Precious y recoger premios embriagada por la emoción, no está de más hacer acopio de sus temazos, porque los tiene, y a montones. La autodenominada cantautora (cuando está claro que su aportación se reduce a grabarse una y otra vez para no necesitar coristas) nos ha acompañado en momentos clave de nuestras vidas: el primer amor, la primera borrachera (y la última), la primera depilación de entrecejo, la primera prenda tres tallas menor…

Todos sentimos a Mariah un poco amiga, y celebramos su excentricidad porque ella es sin duda una de las artistas más completas del mundo del pop: canta(ba) bien, da noticias, bebe vino en lugar de agua, está loca de atar y solo viene a España para enrollarse con algún maromo en Marbella. Le perdonamos que tenga la misma presencia escénica que una escoba y que sus fans estén aún más locos que ella, justificando el playback como un nuevo modo de vida.

Y si lo perdonamos es porque tiene demasiadas canciones buenas. Obviando su último disco (bastante decente, más en intenciones que en resultados, pero sin canciones realmente destacabales) y su insoportable tendencia a incluir a Jermaine Dupree ladrando en la mitad de sus temas, dispongámonos a elegir uno solo de entre todos sus hits.

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The element of freedom podría ser el disco del año (pero no)

Posted in Divas with tags , , , , , , , on 5 diciembre 2009 by vescomoeresunazorra

 

Alicia Keys está un poco en tierra de nadie. Sabe tocar instrumentos, y no tiene ni idea de bailar, lo cual le obliga a ser una cantante seria, asidua a los antros de mala muerte y al whiskey doble sin hielo. El problema es que nadie sabe por qué pero discos a mansalva, y se codea en las listas con todo tipo de guarras que no sabrían deletrear su propio nombre. Además de eso, Alicia tiene una tendencia espantosa a ser una hortera sin principios estéticos, lo cual también le empareja con las divas de extrarradio. Todo esto hace que Alicia no pueda ser todo lo libre que nos gustaría a la hora de hacer discos porque está obsesionada con lanzar una canción sobre amor que mueve montañas a mediados de diciembre. Pero a la vez hay algo (su graduado escolar) que le aleja del pop-r&b más descarado y sin escrúpulos.

En este disco, esta dualidad sale a relucir más que nunca, ya que Alicia quiere ser guay, melódica y elegante pero también necesita que Oprah recomiende el álbum entre sus compras de Navidad. Al final ella acaba mareada y nosotros también, y aunque haya momentos (aislados) realmente fantásticos, ninguna canción consigue conciliar la comercialidad y la dignidad personal. Es una pena. Alguien debería decirle que la única forma de alcanzar una voz reconocible es evitando a toda costa el middle range, porque es suyo es aburrido y sin personalidad. Alicia tiene que ponerse melosa o arrabalera para conquistarnos, y este es su disco más mecánico vocalmente. Todo muy solvente, pero sin alma.

 

The element of freedom (intro)

¿Una introducción hablada? Ni que fueras filósofa, guapa. Probablemente lo 13 segundos más pedantes e innecesarios de la historia del r&b. No hay piano, ni gemidos: desde luego algo anda mal desde el principio en este disco. Por supuesto, el mensaje es “este es mi disco más personal, los anteriores son una mierda”, tan típico de los concursantes de Operación triunfo. Te equivocas Alicia, pero es que si no te das importancia a ti misma no te quedas agusto nena.

 

Love is blind

Esta es la canción que Lauryn Hill grabaría si pudiera levantarse de la cama después de tanto porro: letra mínima, ritmo perroflautero y actitud de “ya, yo también sé que soy cojonuda”. Aún no tenemos claro que sea Alicia la que canta, porque su voz está irreconocible, y hay que valorar mucho que siga retocándola digitalmente explorando con ella, porque al carecer de la potencia de otras, su mayor baza es la expresividad, que tantas veces perderá a lo largo de este disco. Tiene un rollo atmosférico muy guay, y es de las mejores del disco, o al menos de las que más se puede extraer el talento de Alicia. Esta intensidad no volverá a repetirse en todo el disco.

8/10

 

Doesn’t mean anything

Es el tipo de canción que Alicia compone mientras se pinta las uñas. Ya comentamos nuestra opinión, y sigue siendo la misma, solo que no hemos vuelto a escuchar la canción desde entonces. El mundo del pop va muy rápido, y un tema tan predecible como este no puede aguantar el tipo. Pertenece a un sonido que Alicia ya ha hecho característico pero del que no puede (ni quiere) salir. La próxima vez que haga un puente con melodía ascendente le mandaremos una cabeza de caballo a su dormitorio. Pasa página, Alicia.

7/10

 

Try sleeping with a broken heart

Este acertado segundo primer tercer buzz single (todo depende de si tiene éxito o no) se beneficia de una letra menos facilona de lo que cabría espera de Alicia, al haber descubierto lo útiles que son las metáforas y no poder parar de utilizarlas. El sonido 100% sintetizador (todos sabemos a estas alturas que lo que parece un piano es en realidad un teclado) sí funciona en este tema, al conseguir ese rollo de “canción de amor para gente muy guapa que van vestidos de indies”. Tampoco es que una batería de verdad le hubiera venido mal al tema, pero esta vez lo pasamos por alto. Lo que no consentimos es que haya hecho una coreografía, porque para eso hay que saber andar con tacones primero. De nuevo Alicia lo quiere todo y se queda con poco o nada (como la repercusión de este single, porque dios da a cada uno lo que se merece).

9’5/10

 

Wait til you see my smile

Esta canción no puede ser más reencuentro en el aeropuerto. Alicia es muy buena poniendo títulos, las cosas como son. Y le gustan tanto que los repite 6 veces en el estribillo. El sonido recuerda mucho a los primeros 90, cuando aquellos midis de cuerdas eran la vanguardia más transgresora. Hoy en día provocan un poco de vergüenza, por mucho que el efecto sea premeditado, y sobre todo viniendo de la responsable de algo tan elegantón como You don’t know my name.

7/10

 

That’s how strong my love is

Baladita tierna y ochentera (ya no lo decimos más porque todo el disco tiene sonido retro, dios, es horrible que los 90 sean retro, ¿cuándo demonios sucedió esto?). Recuerda a joyas del género balada-de-playa-a-cámara-lenta como Nothing’s gonna change my love for you o Right here waiting. Las primeras influencias de Alicia fueron Prince y Barry White, ahora opta por inspirarse en Glenn Medeiros. El tiempo no pasa en balde, y a Alicia la está dejando completamente loca. La melodía tiene potencial, aunque se ahoga en una base que parece sacada el peor disco de Enya. Le habría ido mucho mejor con una instrumentación (palabra que en este disco no existe) más intimista. Esto también se podría decir de TODAS las canciones, aunque igual lo repetimos un par de veces, de la rabia que nos da.

7’5/10

 

Unthinkable (I’m ready)

El pre-estribillo es TAN bueno, tan sensual y melancólico que Alicia dice “you’re ready?” antes de empezar. Ella es consciente de que la estrofa es menor, y la puso porque se le acababa el plazo para entregar la canción, de hecho probablemente sea un plagio de alguna canción de Song in A minor. Este tema consigue perfectamente captar el momento de “sé que mañana me voy a arrepentir de esto, pero ya me he quitado las bragas”, y la melodía no permite que la base synth le coma terreno. Los segundos finales dejan adivinar que la canción podría durar durante horas y seguir seduciéndonos. Buenísimo.

9/10

 

Love is my disease

Pero  Unthinkable no podía durar más porque a Alicia ya le estaban entrando ganas de tomarse un vaso de aguardiente y empezar a cantar con las entrañas en lugar de con la garganta. Cada linea de esta canción tiene el soul y la sensibilidad que cabría esperar de ella, porque para berrear también hay que tener clase, y Alicia es capaz de romper la voz como si le fuera la vida en ello. Se acabó la voz de “mi novio me ha dejado, y me paseo por la ciudad comiendo un gofre” y empieza la de “los servicios sociales me han quitado a mis hijos y solo me queda una uñita de crack”. Espectacular interpretación vocal y frustrante prueba de hasta dónde podría haber llegado este disco con un año más de elaboración (y algún músico en el estudio de grabación). Aquí se oye hasta el rozar de las baquetas de la batería, y convierte al resto del disco en una mala remezcla del talento de Miss Keys. El final (muy Purple rain pero acortado por razones de presupuesto) es para escucharlo a oscuras.

10/10

 

Like the sea

Parece que el orden está puesto a propósito. La voz ya está caliente y empieza a importarle nada si afina o no, que es cuando sale la mejor Alicia. La canción es algo olvidable, pero tiene un beat muy resultón, de los más intensos del disco. Recuerda mucho a todo lo que se está haciendo en el r&b adulto actual, en el que la elegancia es la máxima prioridad, pero ante todo hay que SUFRIR para llevar la canción a buen puerto. Alicia pone los ad-libs a menor volumen que el de sus coristas, lo cual hace que todo parezca un polvo mal echado pero con buenas intenciones.

6’5/10

 

Put it in a love song (feat Beyoncé)

Justo debajo de este artículo está la review que hicimos en medio del alborozo por la existencia de una nueva canción de Beyoncé en el mundo. Desde entonces hay una teoría nueva que se nos ha ocurrido. Swizz beats (productor de la canción) es el novio de Alicia, ¿no? Pues quizá haya habido un poco de “cariño, ¿por qué no te arreglas más, como tu amiga?”, del típico novio que en realidad quiere tirarse a la otra pero que tiene que conformarse con lo que hay. Swizz (no es su nombre de pila pero da igual) ha intentado por todos los medios convertir a su novia en Beyoncé, y si con un poco de suerte hay video por fin podrá ponerse cachondo con la idea de que Alicia se ponga la ropa de Sasha. Solo esto explica que esta canción sea 100% Sasha, tan poco Alicia, apareciendo como un elefante en una cacharrería a la mitad del disco. Si a eso le sumamos que Beyoncé es una depredadora que JAMÁS permitiría que nadie quedase por encima de ella en un featuring, Put it in a love song podría prescindir de Alicia (y probablemente lo haga en futuras reediciones) y nadie se daría cuenta. Claro que la canción no pude darnos más vida y más ganas de salir de fiesta, justo cuando las 9 canciones previas nos habían convencido de quedarnos en casa con una manta de cuadros viendo Lost in translation.

8’5/10

 

This bed

Esta canción es Janet total. Habrá que ver cómo la resuelve Alicia en directo, teniendo en cuenta que lo más atrevido que hace es tocar el piano de pie y dejarse el afro sin alisar. Así que lo mejor será que nunca la cante, porque es bastante aburrida y la base (un poco Nelly Furtado) deja de sorprender a los 20 segundos. Además, el falsete de Alicia carece de la precisión de otras cantantes (de la mayoría, de hecho). Un filler que encontrará su hogar en la papelera de reciclaje.

3/10

 

Distance and time

Un melodía preciosa y mil veces oída con una letra que no puede acumular más tópicos. Claro que cuando una duerme sola y tiene ganas de fornidez no hay lugar para ponerse ingeniosa. Alicia recupera su tono de voz relajado y susurrado y todo sale como queremos. Hasta hay un sample de Like you’ll never see me again, su mejor canción, y los auto-homenajes siempre son un acierto. Lo malo es que en este caso quedan evidenciadas las carencias de este disco tema, al hacernos recordar la grandiosidad de aquel.

7/10

 

How it feels to fly

El disco cierra con acordes setenteros arruinados por un midi inaceptable. Tiene la intención de resumir el disco y lo consigue: melodías predecibles aunque efectivas, letras melancólicas pero esperanzadoras y mucho potencial, enterrado por una producción desganada, automatizada y sin alma. Alguien del talento de Alicia está OBLIGADA a ofrecer un sonido orgánico, real, sucio, y no lanzar algo lleno de ritmos secos, monótonos y sin matices que acaban por ahogar un proyecto que quizá tuvo personalidad en sus primeros pasos (vamos, en la cabeza de Alicia). Ni el coro y piano finales arreglan esta canción, tan bonita como fallida.

6’5/10

 

Empire state of mind Part II

Incluir esta canción es todo un ejercicio de desesperación para aprovecharse del éxito del single con Jay Z. Ya dijimos que aunque odiamos el rap, nos quedamos con el tema original, que destila autenticidad (algo que no le habría venido nada mal a Alicia para este disco) y emoción, ganas de abrazarse y de querer a Jay-Z que por supuesto enseguida se nos pasan. Lo mejor de la canción es el estribillo, así que creo que está claro cuántas veces la hemos escuchado desde que se filtró.

6/10

En definitiva, un disco que por supuesto es bueno, pero que está constantemente a punto de ser brillante, consiguiéndolo pocas veces. Es fantástico que tenga una temática cohesionada (melancolía romántica) y que las melodías acompañen, pero eso sirve de muy poco si se insiste en suprimir el soul de las canciones con ese sonido retro que Alicia confunde con la producción simplona y vulgarzota. Se puede escuchar la falta de elaboración y de pasión, y podríamos perdonar que las canciones fueran tan predecibles (sorpresa cero) y tan poco intrincadas si al menos estuvieran estuvieran envueltas en una banda y hubiera un poquito de vientos, de guitarras y de autenticidad.

Las canciones se alargan sin sentido porque no añaden arreglos, sino que se limitan a extender la base un minuto más para parecer más profundas. Si aparece algún matiz novedoso, lo hace tímidamente, y el beat no nos dejará apreciarlo realmente. Tras escuchar The element of freedom hay que volver a los brazos de Maxwell, que ha demostrado cómo se puede hacer un disco elegante, sofisticado y cargado de emociones con mucha paciencia y sobre todo una banda de verdad.

Alicia está a tiempo de aprender esa lección durante su gira (si es que la llaman de algún sitio), porque se lo habrá pasado muy bien dándole a los botoncitos, pero nosotros olvidaremos el disco más antes que después, y la próxima vez no habrá Sasha que salve las pérdidas económicas. No estaría mal preocuparse un poco más por la pérdida de talento.

Toni Braxton pone un bakala en su vida

Posted in Divas with tags , , , , , , , , on 21 noviembre 2009 by vescomoeresunazorra

 

 

No podemos evitarlo, tenemos debilidad por Toni Braxton. No solo por ser el primer transexual en conseguir ser #1 en USA, sino porque es la única diva que queda con verdadero soul. Secrets es un discazo de principio a fin, y aún seguimos quemando hits de ayer, hoy y siempre como Breathe again, Another sad love song o He wasn’t man enough. Además, Toni es la intérprete de LA power ballad definitiva: Un-break my heart. Drama, cuerdas, exceso, muerte, chulazo, ducha… lo tiene absolutamente todo.

Por eso cuesta creer que le haya ido tan mal, Kiss FM aparte, encadenando fracasos, divorcios, bancarrotas y quimioterapias. Está claro que Whitney alguien ha debido echarle mal de ojo. Yesterday (que ya comentamos en su momento) es su single-comeback, y por si acaso la gente pasa de ella, se ha colgado de un chulazo 20 años menor: Trey Songz.

Trey tiene una buena voz y un polvazo potencial enorme, pero es super cutre que Toni tenga que ir de MQMF para captar nuevos fans. Su target son los yuppies afroamericanos de mediana edad, que además siguen comprando cds y no saben quién es Rihanna. Claro que Toni sabe lo que es no poder llegar a fin de mes y que no te contraten ni para cantar Un-break my heart en banquetes de bodas, así que respetamos que quiera vender más de 1000 discos.

 

No sabemos si este video lo conseguirá, pero mira, es elegantón y ella no puede estar más buena. Menos da una piedra. Además hay dos hombres sin camiseta, y ya era hora de que las divas utilizaran un poco a los hombres, en vez de desnudarse ellas (que también). El primer shock llega cuando Toni aparece tocando el piano. ¿Toni sabe tocar el piano? Eso demuestra tener mucha clase, al no habérnoslo restregado en todos sus videos como hace Alicia Keys. Claro que mientras ella toca lo que suena es UNA GUITARRA. Otra posibilidad es que le estuviera limpiando el polvo, rollo “te grabamos un videoclip si luego le das un repaso al set”. Lo maravilloso es que en la canción no hay piano, aparte de una nota en cada compás del pre-estribillo. Pero ella está loca de contenta con las teclas y no seremos nosotros quien le arruine el día.

A continuación hay un plano de ella tumbada a la bartola encima de una mesa de PVC, super casual. Pero cuidado, Toni, las patas son muy frágiles y no entienden de dramas. Claro que para drama el de la historia: Trey está engañando a Toni CON UNA BLANCA que se parece mogollón a Brooke Hogan (tenemos referentes culturales exquisitos), y la lerda cuando les pilla en vez de tirar una piedra contra el cristal como habría hecho Queen Latifah pone cara de “uy, perdón, yo buscaba la biblioteca, ya me voy” (0:32). Así no se puede, Toni, con razón te engaña con Brooke.

 

Lo bueno es que el video tiene mogollón de glamour, mucho ventilador y Toni tiene una habitación super bonita. Así que en ese contexto la tristeza siempre se lleva mejor. Además está increíblemente buena, como bien sabe el maromo (presumiblemente el padre de Trey) que va a visitarla en cuantito que Trey recoge sus cosas. Eso significa que Toni sigue la tendencia Sasha: si os fijáis siempre que le echa la bronca a un tío por serle infiel ella también lo estaba haciendo antes, la muy incoherente.

Esa actitud está muy bien, Toni. A los 40 años una ya no puede permitirse perder el tiempo y Trey no te convenía: mientras tus tacones (los verdaderos protagonistas del video) no pueden ser más fabulosos, él lleva unas zapatillas de Pull & Bear de las de meterse calcetines dentro. Era una relación condenada al fracaso.

 

Fracaso como el que quizá Toni se tope cuando Pulse salga a la venta en febrero. Pero siempre nos quedará la posibilidad de escuchar You’re makin’ me high y contonearnos para celebrar que hubo un tiempo en el que ser una zorra podía ser de lo más elegante.

 

Alicia Keys sigue tan aburrida como siempre en su nuevo video

Posted in Divas with tags , , , , , , , on 19 octubre 2009 by vescomoeresunazorra

 

Eso no es una sorpresa en absoluto. El video de Doesn’t mean anything (preciosa canción que ya hemos olvidado) es lo menos emocionante que nos ha pasado en todo el día, y eso que nos lo hemos pasado durmiendo. No obstante, hemos aprendido cosas nuevas sobre la diva más intrascendente de la industria. A saber:

– Alicia no tiene miedo a bajar las escaleras con unos tacones que nos hacen dudar que sea una mujer. Claro que teniendo en cuenta que no se los quita ni para escalar la montaña, deben ser super cómodos.

– La muy cabrona está forrada, porque vive en un loft con acceso a la azotea. Qué fácil es quejarse de lo infeliz que eres cuando vives en esa casa, SINVERGÜENZA. Encima está iluminadísimo, todo exterior.

– Parte de su dinero también lo destina a alisarse el pelo, consiguiendo un efecto “cara profunda de peli indie” mucho más logrado que si fuera con el pelo afro como las drogadictas. El problema es que ha perdido el control sobre el lissima de rowenta y se le está quemando la casa por momentos.

– Por si no lo sabíais, Alicia Keys sabe tocar el piano. En caso de que lo desconozcáis ella ya se encarga de sacarlo en todos y cada uno de sus videoclips. Porque ella es una artista, no una cualquiera, e incluso es capaz de cargar con el piano hasta el desierto si es preciso.

– El desierto está hecho con paint.

– Al quinto estribillo Alicia está ya tan aburrida como nosotros. Al acabar la pobre no sabe qué hacer, y finalmente descubrimos que con ese pedazo de cartucheras no nos extraña que evite a toda costa levantarse del piano.

Hay que escalar montañas más a menudo, Alicia!