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Leona Lewis ofrece los mejores 16 segundos musicales del año

Posted in Divas with tags , , , , , , , , , on 29 marzo 2010 by vescomoeresunazorra

 

 

A pesar de nuestro rechazo inicial, hay demasiadas razones para amar a Leona Lewis. Para empezar, es una desgraciada, y el factor pena siempre nos conquista. La pobre tiene tanto control sobre su carrera como Janet Jackson sobre sus hábitos alimenticios, y básicamente canta lo que le van dando. Es muy joven (y muy lerda, no nos engañemos) y canta automáticamente todo lo que Simon Cowell dice. Suponemos que ella se ha tomado muy a pecho las reglas del juego “Simon says” (worst joke ever). Bueno, todo no, porque bien que la mafiosa de Sasha le birló Halo, tema que debería haber sido el single presentación de Echo.

El caso es que Leona lo fue todo con esa canción más grande que la vida que es Bleeding love, y después no ha dado pie con bola. Echo ha fracasado (debido a que como todos sabemos Lady Gaga es la única artista en el mundo) y encima un enajenado le dio una hostia durante una firma de libros. En el fondo apoyamos que alguien hiciera algo en nombre de la literatura para parar aquel sinsentido, pero la pobre Leona no tiene culpa de que millones de personas ardan en deseos por conocer su apasionante vida.

La última de las desgracias de Leona no es tener el pelo indomablemente fosco, sino el robo que sufrió su discográfica. Resulta que Christina Aguilera un hacker se metió en los archivos de Syco Music y robó canciones inéditas de Leona. Casualmente este robo se produjo antes del lanzamiento de Echo y ninguno de sus temas fue filtrado. Un hacker realmente benevolente, de los que ya no quedan. Es curioso como algunos artistas (de segunda) son víctimas de filtraciones continuas y otros (las estrellas de verdad) controlan al máximo las fechas de sus lanzamientos, sin que se les cuele ni un snippet. Con esto, que quede claro, no estamos insinuando que fue el propio equipo de Leona Lewis quienes filtraron los temas para crear cierta expectación en torno al lanzamiento y que alguien hable de ella más allá de Tesco de su barrio.

Todo lo que se filtró son descartes, y ahora aparece Scene of the crime, un tema producido por Timbaland que, cosas de la vida, no está nada mal.

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Leona Lewis se convierte en Celine Dion

Posted in Divas with tags , , , , , , , , , , , on 10 diciembre 2009 by vescomoeresunazorra

Escucha I see you

 

La canción al completo es igual de aburrida que el avance, pero multiplicado por 4:15 minutos. Para empezar, no hay estribillo, es una canción que nunca empieza, y nosotros somos tan idealistas de esperar trompetas, arpas, lágrimas y una batería que salpica agua con cada golpe. Pero nada, la canción se resuelve con un minimalismo absurdo que bien podría estar cantado por Enya, con esa base de sintetizador navideño.

I see you es unhorror en el que la voz de Leona suena más impersonal que nunca, y que ni siquiera es lo suficientemente hortera como para tener encanto kitsch. Igual un video con mucha sombra de ojos y mucha gasa apaña el conjunto (el efecto humo lo damos por hecho), pero esta canción tenía demasiado potencial trash como para haberse quedado en este mal refrito de lo que compondrían Il divo después de una noche de copas con Björk.

Los coros aborígenes finales son el golpe de gracia para este despropósito al que no le habría venido nada mal un buen coro sinfónico de viena o algún sample de Mike Oldfield o de Nacho Cano para ser tan espantoso que se convirtiera en fabuloso. Una pena. A ver si vuelve Bonnie Tyler para demostrarle a estas panolis cómo se canta para que parezca que te están abriendo en canal en cada nota.

 

Te gustará si… eres familia de Leona Lewis.

 

Literalmente. El mismo compositor, el mismo director, la misma voz. Leona ha grabado la canción de Avatar, una peli de bichos azules con sentimientos humanos (como bien indica la letra de esta canción). James Cameron lleva 12 años sin dirigir, y el pobre debe creer que aún se lleva lo de contratar a una diva para que haga un videoclip delante de un ventilador y con cara de haber visto la peli. Diane Warren por su parte se ha vuelto a apuntar a infojobs, y ya le ha encargado a su sobrina de 6 años que vuelva a escribirle letras. Todo esto no puede dar más pereza, por hortera y por innecesario, pero igual el invierno nos da ganas de rizos y cámara lenta. Aparte de que las canciones tituladas con sujeto+verbo+predicado suelen conquistarnos desde el minuto uno, y si lo repiten sin parar mucho más.

La power ballad está a punto de convertirse en retro, y como Leona está un poco desfasada, se apunta a la moda en pleno 2009. I see you la sitúa en la liga de cantantes como Josh Groban, Andrea Bocelli o Il divo: horrores musicales que viven permanentemente anclados en una gala de Navidad de televisión española. Pero gracias a las cuarentonas de extrarradio todo el mundo este subgénero es uno de los mayores superventas de la industria, y Leona se ha aferrado como a un clavo ardiendo visto el descalabro comercial de Echo (solo un video de Outta my head con fuego, raperos y bolas de discoteca podría salvar la catástrofe).

En realidad es fantástico que las divas sean tan sustituíbles. Y Leona y Celine no son tan distintas. Ambas tienen ese aura de “me acabo de levantar, y yo tampoco sé por qué grito tanto”, aunque al menos Leona no provoca instintos homicidas y tiene el pelo menos quemado. Su sola existencia ya es hortera, pero por mucho que nos duela decirlo tienen temazos que nunca reconoceremos amar con todas nuestras fuerzas. Para grabar I see you, se conoce que Celine estaba demasiado ocupada siendo fea y llamaron a Leona, la nueva acelga del pop. El resultado no puede prometer menos.

My heart will go on era super casposa, pero también más grande que la vida, y acompañaba a una peli que hasta que se puso de moda criticarla nos hizo temblar las piernas con tanto travelling aéreo. Sin embargo Avatar es una peli de ciencia-ficción (los vírgenes de 40 años adictos a las cartas de rol deben estar en éxtasis, pero al resto del mundo le importa una mierda), y encima la producción del single es básicamente un midi en bucle. Es como si no se decidieran por un beat concreto y lo solucionaran metiéndolos todos, para después soltar a Leona  a improvisar una letra de nada-va-a-detenernos-si-estamos-juntos.

De hecho por la voz juraríamos que es Celine la que canta, pero en las fotos del video sale Leona, y si youtube dice algo hay que creérselo, siempre.

The element of freedom podría ser el disco del año (pero no)

Posted in Divas with tags , , , , , , , on 5 diciembre 2009 by vescomoeresunazorra

 

Alicia Keys está un poco en tierra de nadie. Sabe tocar instrumentos, y no tiene ni idea de bailar, lo cual le obliga a ser una cantante seria, asidua a los antros de mala muerte y al whiskey doble sin hielo. El problema es que nadie sabe por qué pero discos a mansalva, y se codea en las listas con todo tipo de guarras que no sabrían deletrear su propio nombre. Además de eso, Alicia tiene una tendencia espantosa a ser una hortera sin principios estéticos, lo cual también le empareja con las divas de extrarradio. Todo esto hace que Alicia no pueda ser todo lo libre que nos gustaría a la hora de hacer discos porque está obsesionada con lanzar una canción sobre amor que mueve montañas a mediados de diciembre. Pero a la vez hay algo (su graduado escolar) que le aleja del pop-r&b más descarado y sin escrúpulos.

En este disco, esta dualidad sale a relucir más que nunca, ya que Alicia quiere ser guay, melódica y elegante pero también necesita que Oprah recomiende el álbum entre sus compras de Navidad. Al final ella acaba mareada y nosotros también, y aunque haya momentos (aislados) realmente fantásticos, ninguna canción consigue conciliar la comercialidad y la dignidad personal. Es una pena. Alguien debería decirle que la única forma de alcanzar una voz reconocible es evitando a toda costa el middle range, porque es suyo es aburrido y sin personalidad. Alicia tiene que ponerse melosa o arrabalera para conquistarnos, y este es su disco más mecánico vocalmente. Todo muy solvente, pero sin alma.

 

The element of freedom (intro)

¿Una introducción hablada? Ni que fueras filósofa, guapa. Probablemente lo 13 segundos más pedantes e innecesarios de la historia del r&b. No hay piano, ni gemidos: desde luego algo anda mal desde el principio en este disco. Por supuesto, el mensaje es “este es mi disco más personal, los anteriores son una mierda”, tan típico de los concursantes de Operación triunfo. Te equivocas Alicia, pero es que si no te das importancia a ti misma no te quedas agusto nena.

 

Love is blind

Esta es la canción que Lauryn Hill grabaría si pudiera levantarse de la cama después de tanto porro: letra mínima, ritmo perroflautero y actitud de “ya, yo también sé que soy cojonuda”. Aún no tenemos claro que sea Alicia la que canta, porque su voz está irreconocible, y hay que valorar mucho que siga retocándola digitalmente explorando con ella, porque al carecer de la potencia de otras, su mayor baza es la expresividad, que tantas veces perderá a lo largo de este disco. Tiene un rollo atmosférico muy guay, y es de las mejores del disco, o al menos de las que más se puede extraer el talento de Alicia. Esta intensidad no volverá a repetirse en todo el disco.

8/10

 

Doesn’t mean anything

Es el tipo de canción que Alicia compone mientras se pinta las uñas. Ya comentamos nuestra opinión, y sigue siendo la misma, solo que no hemos vuelto a escuchar la canción desde entonces. El mundo del pop va muy rápido, y un tema tan predecible como este no puede aguantar el tipo. Pertenece a un sonido que Alicia ya ha hecho característico pero del que no puede (ni quiere) salir. La próxima vez que haga un puente con melodía ascendente le mandaremos una cabeza de caballo a su dormitorio. Pasa página, Alicia.

7/10

 

Try sleeping with a broken heart

Este acertado segundo primer tercer buzz single (todo depende de si tiene éxito o no) se beneficia de una letra menos facilona de lo que cabría espera de Alicia, al haber descubierto lo útiles que son las metáforas y no poder parar de utilizarlas. El sonido 100% sintetizador (todos sabemos a estas alturas que lo que parece un piano es en realidad un teclado) sí funciona en este tema, al conseguir ese rollo de “canción de amor para gente muy guapa que van vestidos de indies”. Tampoco es que una batería de verdad le hubiera venido mal al tema, pero esta vez lo pasamos por alto. Lo que no consentimos es que haya hecho una coreografía, porque para eso hay que saber andar con tacones primero. De nuevo Alicia lo quiere todo y se queda con poco o nada (como la repercusión de este single, porque dios da a cada uno lo que se merece).

9’5/10

 

Wait til you see my smile

Esta canción no puede ser más reencuentro en el aeropuerto. Alicia es muy buena poniendo títulos, las cosas como son. Y le gustan tanto que los repite 6 veces en el estribillo. El sonido recuerda mucho a los primeros 90, cuando aquellos midis de cuerdas eran la vanguardia más transgresora. Hoy en día provocan un poco de vergüenza, por mucho que el efecto sea premeditado, y sobre todo viniendo de la responsable de algo tan elegantón como You don’t know my name.

7/10

 

That’s how strong my love is

Baladita tierna y ochentera (ya no lo decimos más porque todo el disco tiene sonido retro, dios, es horrible que los 90 sean retro, ¿cuándo demonios sucedió esto?). Recuerda a joyas del género balada-de-playa-a-cámara-lenta como Nothing’s gonna change my love for you o Right here waiting. Las primeras influencias de Alicia fueron Prince y Barry White, ahora opta por inspirarse en Glenn Medeiros. El tiempo no pasa en balde, y a Alicia la está dejando completamente loca. La melodía tiene potencial, aunque se ahoga en una base que parece sacada el peor disco de Enya. Le habría ido mucho mejor con una instrumentación (palabra que en este disco no existe) más intimista. Esto también se podría decir de TODAS las canciones, aunque igual lo repetimos un par de veces, de la rabia que nos da.

7’5/10

 

Unthinkable (I’m ready)

El pre-estribillo es TAN bueno, tan sensual y melancólico que Alicia dice “you’re ready?” antes de empezar. Ella es consciente de que la estrofa es menor, y la puso porque se le acababa el plazo para entregar la canción, de hecho probablemente sea un plagio de alguna canción de Song in A minor. Este tema consigue perfectamente captar el momento de “sé que mañana me voy a arrepentir de esto, pero ya me he quitado las bragas”, y la melodía no permite que la base synth le coma terreno. Los segundos finales dejan adivinar que la canción podría durar durante horas y seguir seduciéndonos. Buenísimo.

9/10

 

Love is my disease

Pero  Unthinkable no podía durar más porque a Alicia ya le estaban entrando ganas de tomarse un vaso de aguardiente y empezar a cantar con las entrañas en lugar de con la garganta. Cada linea de esta canción tiene el soul y la sensibilidad que cabría esperar de ella, porque para berrear también hay que tener clase, y Alicia es capaz de romper la voz como si le fuera la vida en ello. Se acabó la voz de “mi novio me ha dejado, y me paseo por la ciudad comiendo un gofre” y empieza la de “los servicios sociales me han quitado a mis hijos y solo me queda una uñita de crack”. Espectacular interpretación vocal y frustrante prueba de hasta dónde podría haber llegado este disco con un año más de elaboración (y algún músico en el estudio de grabación). Aquí se oye hasta el rozar de las baquetas de la batería, y convierte al resto del disco en una mala remezcla del talento de Miss Keys. El final (muy Purple rain pero acortado por razones de presupuesto) es para escucharlo a oscuras.

10/10

 

Like the sea

Parece que el orden está puesto a propósito. La voz ya está caliente y empieza a importarle nada si afina o no, que es cuando sale la mejor Alicia. La canción es algo olvidable, pero tiene un beat muy resultón, de los más intensos del disco. Recuerda mucho a todo lo que se está haciendo en el r&b adulto actual, en el que la elegancia es la máxima prioridad, pero ante todo hay que SUFRIR para llevar la canción a buen puerto. Alicia pone los ad-libs a menor volumen que el de sus coristas, lo cual hace que todo parezca un polvo mal echado pero con buenas intenciones.

6’5/10

 

Put it in a love song (feat Beyoncé)

Justo debajo de este artículo está la review que hicimos en medio del alborozo por la existencia de una nueva canción de Beyoncé en el mundo. Desde entonces hay una teoría nueva que se nos ha ocurrido. Swizz beats (productor de la canción) es el novio de Alicia, ¿no? Pues quizá haya habido un poco de “cariño, ¿por qué no te arreglas más, como tu amiga?”, del típico novio que en realidad quiere tirarse a la otra pero que tiene que conformarse con lo que hay. Swizz (no es su nombre de pila pero da igual) ha intentado por todos los medios convertir a su novia en Beyoncé, y si con un poco de suerte hay video por fin podrá ponerse cachondo con la idea de que Alicia se ponga la ropa de Sasha. Solo esto explica que esta canción sea 100% Sasha, tan poco Alicia, apareciendo como un elefante en una cacharrería a la mitad del disco. Si a eso le sumamos que Beyoncé es una depredadora que JAMÁS permitiría que nadie quedase por encima de ella en un featuring, Put it in a love song podría prescindir de Alicia (y probablemente lo haga en futuras reediciones) y nadie se daría cuenta. Claro que la canción no pude darnos más vida y más ganas de salir de fiesta, justo cuando las 9 canciones previas nos habían convencido de quedarnos en casa con una manta de cuadros viendo Lost in translation.

8’5/10

 

This bed

Esta canción es Janet total. Habrá que ver cómo la resuelve Alicia en directo, teniendo en cuenta que lo más atrevido que hace es tocar el piano de pie y dejarse el afro sin alisar. Así que lo mejor será que nunca la cante, porque es bastante aburrida y la base (un poco Nelly Furtado) deja de sorprender a los 20 segundos. Además, el falsete de Alicia carece de la precisión de otras cantantes (de la mayoría, de hecho). Un filler que encontrará su hogar en la papelera de reciclaje.

3/10

 

Distance and time

Un melodía preciosa y mil veces oída con una letra que no puede acumular más tópicos. Claro que cuando una duerme sola y tiene ganas de fornidez no hay lugar para ponerse ingeniosa. Alicia recupera su tono de voz relajado y susurrado y todo sale como queremos. Hasta hay un sample de Like you’ll never see me again, su mejor canción, y los auto-homenajes siempre son un acierto. Lo malo es que en este caso quedan evidenciadas las carencias de este disco tema, al hacernos recordar la grandiosidad de aquel.

7/10

 

How it feels to fly

El disco cierra con acordes setenteros arruinados por un midi inaceptable. Tiene la intención de resumir el disco y lo consigue: melodías predecibles aunque efectivas, letras melancólicas pero esperanzadoras y mucho potencial, enterrado por una producción desganada, automatizada y sin alma. Alguien del talento de Alicia está OBLIGADA a ofrecer un sonido orgánico, real, sucio, y no lanzar algo lleno de ritmos secos, monótonos y sin matices que acaban por ahogar un proyecto que quizá tuvo personalidad en sus primeros pasos (vamos, en la cabeza de Alicia). Ni el coro y piano finales arreglan esta canción, tan bonita como fallida.

6’5/10

 

Empire state of mind Part II

Incluir esta canción es todo un ejercicio de desesperación para aprovecharse del éxito del single con Jay Z. Ya dijimos que aunque odiamos el rap, nos quedamos con el tema original, que destila autenticidad (algo que no le habría venido nada mal a Alicia para este disco) y emoción, ganas de abrazarse y de querer a Jay-Z que por supuesto enseguida se nos pasan. Lo mejor de la canción es el estribillo, así que creo que está claro cuántas veces la hemos escuchado desde que se filtró.

6/10

En definitiva, un disco que por supuesto es bueno, pero que está constantemente a punto de ser brillante, consiguiéndolo pocas veces. Es fantástico que tenga una temática cohesionada (melancolía romántica) y que las melodías acompañen, pero eso sirve de muy poco si se insiste en suprimir el soul de las canciones con ese sonido retro que Alicia confunde con la producción simplona y vulgarzota. Se puede escuchar la falta de elaboración y de pasión, y podríamos perdonar que las canciones fueran tan predecibles (sorpresa cero) y tan poco intrincadas si al menos estuvieran estuvieran envueltas en una banda y hubiera un poquito de vientos, de guitarras y de autenticidad.

Las canciones se alargan sin sentido porque no añaden arreglos, sino que se limitan a extender la base un minuto más para parecer más profundas. Si aparece algún matiz novedoso, lo hace tímidamente, y el beat no nos dejará apreciarlo realmente. Tras escuchar The element of freedom hay que volver a los brazos de Maxwell, que ha demostrado cómo se puede hacer un disco elegante, sofisticado y cargado de emociones con mucha paciencia y sobre todo una banda de verdad.

Alicia está a tiempo de aprender esa lección durante su gira (si es que la llaman de algún sitio), porque se lo habrá pasado muy bien dándole a los botoncitos, pero nosotros olvidaremos el disco más antes que después, y la próxima vez no habrá Sasha que salve las pérdidas económicas. No estaría mal preocuparse un poco más por la pérdida de talento.

Rated R: ni una nota en su sitio, pero qué más da

Posted in Divas, Payasas with tags , , , , , , , on 15 noviembre 2009 by vescomoeresunazorra

rihannaratedrsleeve

Escucha Rated R

 

Ante una propuesta tan desconcertante como la de Rated R (tres singles, estilismos infernales, dramatismo de callejón) es fácil olvidarse de algo que hay que tener muy claro: Rihanna vale tanto como su último single. Canta realmente mal, no sabe bailar y no es particulamente carismática ni inteligente. ¿Por qué demonios ha alcanzado semejante estatus de estrella? Muy simple, aparte de estar buena, Rihanna ha tenido la suerte de que le hayan regalado absolutos TEMAZOS, y ella ha sabido disimular que habrían sidos hits mundiales independientemente de quien los cantara.

Dicho esto, es injusto condenarla a ella si fracasa, del mismo modo que en ningún momento se mereció la adoración que recibió cuando le iba bien, pues su implicación en sus proyectos es nula. A pesar de eso, hay que escuchar Rated R como lo que es: un conjunto de canciones inofensivas interpretadas por la marioneta más lujosa del momento.

 

 

Mad house. Nada como una intro para entonar al personal. Además así parece que el disco tiene cohesión e intenciones. “Come on in”, Rihanna se hace responsable de un proyecto que no le pertenece. Allá ella.

6/10

Wait your turn. Empezar con una basura r&b es muy mala idea si espera que alguien le haga caso en Europa, sobre todo teniendo en cuenta que la melodía del estribillo es hasta bonita. Pero la producción convierte el tema en una mierda urbana mil veces oída. “I’m such a fucking lady”, asegura ella. Muy bien, pero las señoritas no dicen tacos (ni se visten como putas).

2/10

Hard. El temazo del disco, a pesar de que el rap dura media canción. Todo el mundo sabe que si sampleas a Michael Jackson (en este caso Can you feel it) nada puede salir mal. Vocalmente es un espanto, pero el ritmo es irresistible y es imposible no levantar los brazos, lo cual por supuesto es más que suficiente para amarla. Aprovecharemos el trozo del rap para ir a la barra.

8/10

Stupid in love. Otra canción buena, y esto sí que no nos lo esperábamos. El rollo old school le queda a su voz como a un cura dos pistolas, pero la base tiene chasquidos de dedos, CHASQUIDOS DE DEDOS. Así que ya estamos vendidos. La mente y el talento que está detrás de esta canción es el gran Ne-Yo, y Rihanna se limita a cantar como él, seguramente porque él le pasó una demo y ella debe creer que “arreglo vocal” es lo que te hace el dentista. Atención a los momentos en los que Ri transmite emociones (!), es como ver a un hijo bakala ir a la universidad. No obstante, esperemos que alguien con talento grabe la canción porque tiene mucho potencial. Vamos, que alguien filtre la demo de Ne-Yo si es tan amable.

9/10

Rockstar. Primera canción insoportable del disco, todo vuelve a la normalidad. Es bastante cutre cuando las chochi-divas de segunda van de estrellas del rock, lo cual para ellas significa ponerse una cazadora de cuero y decir tacos. Pues muy bien. No tiene sentido que la guitarra esté presente durante toda la canción cual altavoz lleno de mierda y que la base sea tan floja y tan r&b. “Asegúrate de cachearme bien, y no olvides mirar en mis medias y en mi sujetador”. Rihanna es una chica sutil y está orgullosa de ello.

1/10

Russian roulette. Fracasado single del que ya hablamos en su momento. Una buena elección a pesar de todo, es una canción con matices y que no se agota. Quizá un remix machacón no le vendría mal, y las mamarrachas de todo el mundo se quedarían contentas.

9/10

Fire bomb. Una sorpresa en forma de balada pop, tan predecible y tópica como os podáis imaginar. Es decir, que nos encanta. Tiene hasta efectos sonoros en plan fuego, porque ella está que arde. METÁFORA.

8/10

Rude boy. Es más o menos lo que haría Lady Gaga si en vez de estrella fuera peluquera. Tiene su gracia pero le falta todo lo demás. Repite tanto las palabras que es imposible seguir la letra, que intuimos fascinante. “Take it take it, baby baby, take it take it, love me love me”. No entendemos su existencia.

1/10

Photographs. Clarísimo descarte de The E.N.D. y rumoreado próximo single. Will.i.am. es fantástico, lo suficiente como para que dé igual la putita que elija para grabar sus temas. Es agradable de escuchar, y Rihanna no da tanto asco como Fergie.

6/10

G4L. Cuando el título de la canción ya tiene faltas de ortografía no habría ni que darle una oportunidad. Esta basura da lo que promete, ni 50 Cent se prestaría a grabar esta chorrada. Realmente molesta. Es increíble que la letra no diga absolutamente NADA. Ha debido escribirla ella.

1/10

Te amo. Normalmente cuando las estrellas se ponen latinorras da mucha vergüenza ajena, pero esta canción comparte podio con La isla bonita en el premio “canciones que justifican la existencia del español”. El sonido no es tan Azúcar Moreno como cabría esperar, es muy melancolía de discoteca, muy “sí, estoy triste pero no dejaré de bailar como una guarra”. Realmente bonita, si alguna vez os dejan tiradas en Acapulco, no os agobéis, porque ya tenemos banda sonora para la ocasión y por tanto todo saldrá bien.

9/10

Cold case love. Rihanna intenta cantar de verdad, y digamos que el resultado no es insoportable. Pero tampoco bueno. Hay un violín, un piano y, oh dios, ¡hay subidón final! Si seguís despiertos para entonces viviréis uno de los mejores momentos musicales del disco. Vocalmente, Rihanna parece no enterarse de que es el momento de cantar una octava más alta. Ella a lo suyo, probablemente depilándose las piernas mientras graba. Una pena, porque la producción es impecable.

6/10

The last song. Momento introspectivo, emocionante, climático, teatral… que suena a banda sonora de Hilary Duff. Las estrofas son fantásticas y no podemos esperar a conseguir la versión instrumental, sin graznidos de por medio. El punteo de guitarra es puro Melrose Place. Cómo sabe conquistarnos la cabrona.

7/10

 

En definitiva, un disco bastante bueno y sorprendentemente elegante (tras borrar las cuatro mamarrachadas de iletrada). La producción es fantástica y el tono es muy meláncolico. La misma melancolía que se nos queda a nosotros al pensar lo grande que podría haber sido de caer en manos de Beyoncé alguien que sepa cantar. Pero la realidad es así de puta, y nos toca aguantarnos. Al fin y al cabo en la discoteca no se la oirá a ella, lo cual por cierto es la única explicación de su éxito.