Archivo para Whitney Houston

American Music Awards: una jaula de grillos

Posted in Chulazos, Divas, Payasas, Pseudoheteros with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , on 23 noviembre 2009 by vescomoeresunazorra

Como es costumbre, no pueden importarnos menos los galardones de una gala en la que Michael Jackson ganó Best pop y Best r&b con un disco recopilatorio, y sobre todo en la que una maceta como Taylor Swift puede ser la protagonista de la noche.

Pero estas galas eternas siempre ofrecen actuaciones que, por ridículas o gloriosas, repetimos una y otra vez en youtube para sentirnos como si nos hubieran invitado a asistir. Así que pongámonos nuestras mejores galas, ensayemos nuestra cara de perdedores y vamos a aplaudir todo lo que podamos a la impresionante

Jay-Z & Alicia Keys – Empire state of mind

Sin duda una de las canciones del año y con mucho potencial además de convertirse en clásico, a pesar de su desaprovechadísimo videoclip (matar a gente como Hype Williams no debería estar considerado un delito). Con una intro del New York New york de Sinatra esta actuación ya quedó llena de clase y elegancia… hasta que Alicia Keys se levantó del piano. Jay-Z no podía moverse bien con el traje, y estaba como con ganas de irse a casa, pero ella no podía estar más a tope, a pesar de su propio peinado. Si obviamos que Alicia anda como un fontanero y que la emoción del momento provocó algún que otro gallo, Empire state of mind fue sin duda uno de los momentos más emocionantes de la gala y levantó a todo el público.

Rihanna – Wait your turn/Hard

Es curioso como algunas actuaciones tenían intro y otras no. En la suya (quizá grabada para la ocasión) Rihanna salía convertida en un maniquí que iban moldeando para prepararla para salir a escena. Supongo que ese mismo científico loco fue quién le aconsejó que saliera vestida como el Pingüino de Batman vuelve. Empezar con una canción tan desagradable como Wait your turn arruinó la performance, pero vamos, que si no ya estaba la voz de Rihanna para asesinar cualquier atisbo de espectáculo.

No entendemos las críticas al uso del playback, si gracias a él nos evitamos momentos tan bochornosos como el de esta actuación. Janet y J.Lo metieron el cd directamente y nos dejaron extasiados, creyendo firmemente que las estrellas del pop no respiran.

 

Whitney Houston – I didn’t know my own strength

En serio, ¿quién le coloca las pelucas a Whitney? ¿Stevie Wonder? Cuando la enfocaron entre el público estaba peinada (y riéndose de Shakira, por cierto), pero cuando salió a cantar parecía que acababa de caerse por las escaleras. La actuación fue decente, las ha tenido mejores y mucho, mucho peores. El problema es que Whitney pasa total de la melodía de las canciones, y decide ponerse a hablar, para convertirse en una arrabalera durante el tramo final. Lo que es cantar, poco. Eso es como si pides una pizza y el repartidor decide alicatarte el baño. “Gracias, pero eres pizzero”. Pues lo mismo con Whitney.

El vestido no podía ser más 1996, muy Titanic todo, y el premio que le compró Clive Davis le otorgaron es muy bonito (Internacional artist award) si no fuera porque entre el selecto grupo de galardonados está Beyonce, que tiene como un tercio de carrera que los otros cinco ganadores. Matthew Knowles no da tregua.

 

Jennifer Lopez – Louboutins

Ni una actuación tan decente y llena de explosiones de luz y color como la que ofreció anoche J.Lo consigue salvarnos del tedio y el aburrimiento extremos por una simple razón: la canción es un coñazo enorme y más mala que Josu Ternera. Jenny cielo, el rollito Million Dollar Baby nunca fue sorprendente ni desafiante y nos repele bastante porque hasta la fecha no somos fervientes seguidores de María del Monte. Que a Hilary Swank le diesen el Oscar (algo inaudito, ya que es la primera mujer que consigue dos Oscar haciendo de tortillera de suburbio en las dos películas. Queen Latifah debe de estar revolviéndose en su pocilga) sólo confirma algo que ya todos sabíamos de antemano (y si no que se lo digan a Reese Witherspoon): con cara de lerda y una pizca de tontería, colocas un Oscar en tu estantería. Niquelado.

Sólo rescatamos un instante para la posteridad de la performance de Jen: el HOSTIAZO que se mete en el minuto 3:00 después de subir por las espaldas de sus chulazos acompañantes y creerse Almudena Cid en un intento de triple salto mortal. El resto, más que olvidable, inexistente.

Black Eyed Peas – Meet me halfway/Boom boom pow

¿Es La Veneno? ¿Es Yola Berrocal con una nueva prótesis mamaria? ¿Es Kirstey Alley después de correr un triatlón? ¿O quizá el alto de Los Morancos con una peluca de los chinos? Pues ninguno de ellos. Es un travelo random al que pillaron vendiendo basuco en Sunset Boulevard Fergie, la otrora cantante de Wild Orchid y actualmente la única cara ¿bonita? de los Black Eyed Peas.

Fergie siempre supo que lo suyo eran las medias de rejilla e ir disfrazada de conejita de Playboy. Siempre fue consciente de cuál era su destino en este negocio y anoche en la entrega de los American Music Awards por fin se desnudó ante el mundo (nunca mejor dicho), se paseó por el escenario como quién se pasea por Rodeo Drive con 25 dólares en el bolsillo y se puso a graznar como un urogallo en época de apareamiento. La canción es bastante cuca, así que no entendimos por qué demonios Travelergie se puso a vociferar como si fuese la Callas vendiendo patatas en un mercadillo ambulante. Un HORROR. Siendo francos, el resto de componentes del grupo nos la pela bastante (otro gallo cantaría si Usher o Rafa Mora estuviesen entre sus filas): parecen un chiste de negros, indios y ecuatorianos. Y como los chistes de esa clase, no nos hacen ni la menor gracia. Así que pasaremos bastante de su cara anodina y a otra cosa, butterfly.

Janet Jackson – Control/What have you done for me lately/Miss you much/If/Together again/Make me

JANET IS BACK!! O sea, “back” a la Ruber Internacional una vez más. Si en el vídeo de Make me que publicamos la semana pasada ya advertimos que la imposibilidad que tenía Janet para gesticular era producto del bisturí y la anestesia local, en la actuación de anoche nos quedó claro que Janet regresó a la clínica para que le pinchasen todo el botox que quedaba en los contenedores de basura. Y el del resto de clínicas de la capital madrileña. Y el del resto de clínicas de todo el mundo. Ni el rostro de Tita Cervera brilla tanto como brillaba anoche el careto de Janet mientras las pasaba putas bailando durante ¡7 minutos! cinco de sus más grandes temazos: Control, What have you done for me lately, Miss you much, If y la inolvidable Together again, en la que pasó de cualquier tipo de coreografía y se puso a dar botes como una ravera más un domingo por la mañana. Le faltó el botellín de agua, que Janet ya no está para estos trotes.

También bailó (Janet no canta, para los neófitos en el universo del POP) Make me, pero en ese momento nos fuimos a por un piscolabis, así que no sabemos si se resbaló por el sudor o enfocaron por quincuagésima vez a su hermano Jermaine vestido, como no, de Michael. Llueven millones del cielo, ¿eh Jermie? Por otra parte, no entendimos muy bien de qué iba vestida Janet: ¿de duende verde ayudante de Santa Claus? ¿de higo chumbo? ¿de ensalada César? Janet, un despropósito tu indumentaria. Para la próxima llama a Miss Tina Knowles, ella sí que sabe lo que es ir elegante y de punto en blanco.

Lady Gaga – Bad romance/Speechless

Hay momentos en la vida en los que, apoltronado en tu cama de 2×2 mientras escuchas cualquier canción de Ani DiFranco, tu mente viaja hacia otros lugares más idílicos y sugerentes, diminutos paraísos que arrojan luz, color y, en definitiva, SENSACIONES POP que nos hacen creer que para ser como Madonna sólo necesitamos dos cosas: ilusión y chuparla de puta madre esfuerzo.

Y es entonces cuando abrimos los ojos repentinamente, nos incorporamos en la cama, sacamos el cd de Ani del Hi-Fi (y lo tiramos a la basura) y, para ser sinceras con nosotras mismas, metemos The Fame Monster a tanto volumen que los viandantes se quedan locos de la peineta y llaman al timbre preguntando si pueden subir a menear el coxis con semajantes ritmos celestiales. La disco-party ha comenzado.

Pues bueno, GaGa anoche no se acordó de cuando era un pomelo con 20 kg de más que se echaba tanto eyeliner para que la gente no reparase en ese puerro que tenía (y tiene) como nariz. Se olvidó de la ilusión y el esfuerzo y nos brindó con BAD ROMANCE una actuación bastante un poco pasable. Nos faltó más fuego (el protagonista de la 2ª parte de la performance), echamos de menos más bailarines (¿dónde estaban los chulazos?), no le vimos la cara de loca (marca de la casa. Lady GaGa es a nivel mundial lo que Mónica Naranjo a nivel local: una histriónica que pone cara de “todavía me faltan tres letras para acabar de pagar mi pisito de Fuenlabrada” cuando la canción sube de tonalidad y es hora de pegar chillidos como una cerda el día de Nochebuena), el outfit era HORROROSO, propio de Nomi cuando todavía relamía barras de acero en el Cheetah’s… en fin, que nos temimos lo peor: GaGa se había desinflado. Y en los tiempos que corren o LO DAS TODO encima de un escenario (si es imprescindible que estalle una bomba atómica en el plató…HAZLO) o si te he visto no me acuerdo.

Qué lista es la jodía. Se dijo para sí misma maricones, vais a mojar más los boxers de lycra que cuando visteis Flashdance por vez primera y todas queríais ser la chica con el pelo vaginoforme, tetas aplastadas y mallas más negras que el tizón… y lo cumplió. Cuando Bad Romance llegó a su fin, GaGa sintió que el espíritu de La Negra se apoderaba de ella y, ni corta ni perezosa, se puso a romper los cristales del habitáculo donde le aguardaba su piano de cola como si de un escaparate de Prada se tratase. Y le prendió fuego a la tapa. Y se puso a tocar muy en su recién adquirido papel de Eltona LaJohnna. Y cuando ya el fuego estaba a punto de zozobrar al piano (y a GaGa misma, la pobre tuvo que comedirse a la hora de ponerse laca, si no aquello hubiese parecido Bola de Dragón), va y la muy desvergonzada se pone a romper botellas de Johnny Walker contra el teclado a sabiendas de que más de un cristalito se le iba a meter en la entrepierna, que la tenía abierta como el canal de Suez. Y quedó como una DIOSA. Una vez más, nos dejó con la boca abierta, la baba colgando, las bragas inundadas y las manos en el reproductor de cd’s: cualquier momento del día es idóneo para escuchar The Fame Monster.

Whitney se va de fiesta con los amigos de su hija

Posted in Divas with tags , , , , , , , , , , , on 17 septiembre 2009 by vescomoeresunazorra

 

Al igual que Madonna, Whitney pretende que olvidemos que tiene 50 años al rodearse en su nuevo videoclip de mogollón de jovenzuelos de 20. La diferencia es que Whitney no se acuesta con ellos (en público). El video está ambientado en los 60, que es cuando Whitney tenía 20 años, en la parte de atrás de la tintorería Tamara. Nada puede salir mal con este planteamiento, ni siquiera cuando Whitney entra por la apestosa cocina con su abrigo de pieles. Esa escena por cierto está claramente recreada por ordenador, porque Whitney no se mezcla con el servicio jamás, excepto para pedirle un poco de pasta prestada.

El video tiene mucho ritmo, mucho colorido y muy poco sentido, lo que equivale a un absoluto SMASH. Aposté por esta canción en su momento y lo mantengo, al igual que boicoteé el single de la pesada de Mariah Carey y acerté. Esperamos que se filtre un making-of con Whitney recogiendo los billetes del video para comprase un abrigo de pieles (o un paquete de tabaco). Whitney se pone hasta tres vestidos y tres pelucas para esperar a su chulazo, que nunca llega (la historia de nuestra vida, hija). Casi mejor, porque me temo que si el tipo apareciera tendría 16 años, y sería realmente embarazoso. El caso es que la cabrona de Whitney sí que parece tener 20 años, lo cual demuestra que cuando eres una DIVA ni todo el crack del mundo puede detenerte. El otro día Whit le dijo a Oprah que ella era más de nevaditos, pero no me lo creo porque estropean mucho la piel, y ella está maravillosa. Ahí hubo cucharilla.

 

El otro video de Whitney, I look to you, es más cutre sobrio. Con una peluca muy Concha Velasco y sentada en una balda de hormigón (no es una broma), Whitney nos recuerda que no es una diva más, sino que es una diva a la que su marido escupió en la cara. Y eso no solo te deja un poco loca sino que te curte, y te da estatus. El drama y la superación personal han sido los protagonistas de este comeback, que ha llevado a Whitney a ser #1 en todo el mundo (probablemente en España sea #20 o algo así), y presumiblemente a que pongan El guardaespaldas, de François Truffaut, en televisión española este finde.

“¡Mi guardaespaldas! ¡han dado a mi guardaespaldas!”

Por favor qué ganas de llorar.

Whitney se pone la peluca de los domingos

Posted in Divas with tags , , , , , , , , , , on 15 julio 2009 by vescomoeresunazorra

whitney_cover_ilooktoyou_500x500

 

… Y esta vez no se la ha puesto del revés. La mujer que pasó de ser la negra que más les gustaba a los blancos a una de las figuras más controvertidas y ridiculizadas de la industria vuelve hecha toda una marquesona en la portada de su próximo álbum, I look to you. El tono 80s del conjunto y los pendientes de Jem chica pop ya nos han conquistado.

 

El disco se lanza el 1 de septiembre y ayer se presentó a los medios británicos en Londres. Como todos sabéis, se trata de la culminación profesional de la batalla que Whitney ha librado contra you-know-what durante años en su vida personal. Y a juzgar por las imágenes, ella es la única estrella que sigue conservando la clase y elegancia de antaño. Algo que no deja de ser paradójico teniendo en cuenta que también es la única que se ha revolcado por la basura abiertamente y sin ningún tipo de remilgos. Si finalmente el comeback se produce y las ventas acompañan, sin duda estaremos hablando del regreso más espectacular de la historia del pop. Natalie Cole volvió a pesar de su afición a la cocaína, Mariah se había vuelto loca, Madonna se convirtió en una cerda y Cher consiguió superar el ostracismo musical y las teletiendas a las que había quedado relegada. Pero Whitney ha tenido todos esos dramas y uno más: un marido que la dejó hecha unos zorros.

En este caso la música sí será a clave del comeback. I didn’t know my own strength, tema que se filtró hace unas semanas (y queno tenemos porque Sony music ha barrido TODOS los archivos existentes precisamente hoy, junto con los de Like I never left, el dúo con Akon que se filtró hace un año), tiene tantas buenas intenciones como pocas posibilidades de triunfar. Se trata de una balada clásica, que sin duda habría sido #10 en billboard en 1996, pero que está pasada de moda desde el primer estribillo.

Whitney necesita un hit mucho más incontestable para su regreso, pero a la vez revalidar el título de diva clásica y no dejarse llevar por modas (afortunadamente, Whitney lleva tantos años sin grabar que dudamos que sepa lo que es el autotune). Colaboraciones como las de Ryan Tedder (Bleeding love, Halo), Will.i.am (Black Eyed Peas), Alicia Keys, Ne-yo o R. Kelly conformarán un disco que aparentemente seguirá una vertiente clásica (gritona) y otra r&b (barriobajera). Hasta entonces la campaña de promoción se encargará de dejar claro que Whitney es una mujer nueva, combinando la imagen de pena con la de estrella indestructible.

 

Destruida sí que llego a estar, no nos engañemos, pero no hay nada que nos guste más que una diva arrepentida, duchada y con la peluca adecuada. Si las estrellas están para adorarlas y después regodearnos en su arrastre por el fango, Whitney Houston es sin duda la mayor oportunidad que el público tendrá para poner en práctica la infalible hipocresía de la que el pop tan a menudo se nutre.

Teóricamente Whitney debería volver a lo más alto. Lo que suceda después es otra historia.

El pasado siempre vuelve

Posted in Chulazos, Divas, Pseudoheteros with tags , , , , , , on 8 julio 2009 by vescomoeresunazorra

 

mariah1

 

Durante el último par de años se ha producido un vacío existencial en el mundo del pop, durante el cual nuestras estrellas de toda la vida estaban de vacaciones (o en la clínica de desintoxicación). El público se vio obligado a abrazar los compulsivos beats de Timbaland como nueva esperanza para el ¿pop? y la industria respondió de la única forma que sabe: soltando una nueva hornada de zorritas a las que debíamos adorar.

El problema es que, si bien Rihanna, Katy Perry o Lady Gaga se han beneficiado de que su única competencia fuera una Jessica Simpson demasiado ocupada en abrillantar su rifle (probablemente con alitas de pollo), su talento aún está por demostrar. Ninguna ha sabido llenar el vacío que las divas en paro dejaron cuando decidieron volverse locas todas a la vez. A pesar de contar con un puñado de hits incontestables (principalmente gracias a una producción de lujo y al sofisticado mundo de los politonos), su solvencia sobre el escenario es cuanto menos risible, y el pop empieza a necesitar artistas mayores de 20 años que sepan agarrar el micrófono para algo más que para tirarse encima de una tarta.

En contra de los que aseguraban que el caniche de Leona Lewis sería la heredera de las grandes divas soul de los 90, este año parece suponer la gran oportunidad para que aquellas encantadoras desequilibradas vuelvan a berrear sobre los escenarios de medio mundo (España excluida suponemos) como si no hubiera un mañana.

Mientras la pesada de Kelly Clarkson se pone ciega con los cheques gourmet que le dan en J records y Jennifer Hudson no tiene el coño pa ruidos, las viejunas del pop se matan a liftings para parecer más jóvenes que aquellas, y preparan sus pregrabados para actuar en Oprah como si aún fuera 1996.

 

La primera en romper el hielo ha sido Mariah Carey, que en realidad nunca acaba de irse y ya se ha puesto profunda (aunque por supuesto también semi-desnuda) con el lanzamiento de Memoirs of an imperfect angel. Su enemiga íntima, Whitney Houston apura sus últimos tiritos mientras peina sus pelucas y se pregunta por qué demonios se empeñan en que vuelva, con lo a gusto que está ella recibiendo los royalties de las emisiones de El guardaespaldas en tele 5. Shakira, esa putita a la que una vez llamaron la Alanis latina, vuelve más cardada que nunca también en septiembre, y Nelly Furtado, que no es latina pero se quiere apuntar al carro y graba en español mientras utiliza sus cds de Folklore como posavasos (¿acaso no lo hacemos todos?). Para los aficionados más clásicos la tirana de Barbra Streisand ha mangoneado a Diana Krall para que le produzca un disco de versiones, suponemos que Barbra ha debido fichar por Vale Music.

Christina Aguilera, la prostituta del soul, ahora se ha puesto electrónica y promete vocoder por doquier como si Believe nunca hubiera existido, creyéndose super innovadora además. Desde el ghetto la coñazo de Alicia Keys planea regreso, además de Mary J. Blige (que se ha quedado en paro desde la desintoxicación de Whitney), y Toni Braxton (o la diva con sorpresa). Otras mini-estrellas del r&b a las que no respetamos pero tenemos cariño como a nuestras primas tontas también intentarán que alguien las haga caso más allá de la peluquería de su barrio (donde trabajan): Brandy, Monica o Letoya intentarán mover el cuello con más o menos fortuna aunque sospechamos que se verán sepultadas por los nombres que acabamos de dar. LeToya para quien no la conozca es nuestra tercera ex- Destiny’s Child favorita, después de Beyoncé y LaTavia Robertson, y a pesar de los intentos de boicot por parte de la familia Knowles la chica consiguió un hit en la radio local de su condado, Torn.

En cuanto a los hombres también se espera el nuevo lanzamiento de Usher, que es el único hombre que nos interesa en la música (y en el mundo). Bueno y R. Kelly, aunque sospechamos que al tener más de 14 años no le interesaremos demasiado. Jay-Z también tiene un nuevo proyecto, en caso de que os importe. A nosotros no.

 

Todos estos lanzamientos, acompañados de la dromedaria de Leona Lewis, son impacientemente esperados por nosotros, y los iremos despedazando en cuanto se filtren ilegalmente. Estamos deseando ignorar a mamarrachas del calibre de Keri Hilson, Duffy o Mariah M.I.A. (la única artista capaz de oler mal a través de la pantalla de la tele), y reconciliarnos con esos artistas a los que les debemos tantas horas de diversión ridículamente pop.

Así que no, no pensamos hablar de Bob Dylan.